El arte de saber decir lo que queremos decir

El arte de saber decir lo que queremos decir

¿Quién no ha fantaseado alguna vez con decirle a alguien lo que pensamos sobre él o ella sin tapujos? En general, todos sabemos qué decir o por lo menos, qué nos gustaría decirle a las personas cuando estamos molestos con algún gesto o comentario que nos han hecho, sobre todo los millennials, quienes estamos continuamente presionados a nivel cultural a reafirmar nuestra identidad y defender nuestros derechos. Pero, ¿cómo decirle a nuestra mejor amiga que estamos hartos de su bromas de mal gusto? ¿Cómo pedirle un aumento al jefe intimidatorio? ¿De qué manera podemos pedirle a nuestro compañero de clase que se responsabilice de la parte del trabajo que le ha tocado sin crear tanta tensión? Parece que ya no basta con saber qué queremos decir.

A continuación, dejaremos de fantasear con situaciones hipotéticas y comenzaremos a afrontar la realidad del día a día con esta breve introducción a las Habilidades Sociales: el arte de saber decir lo que queremos decir.

Más allá del mensaje

Todos aprendimos en el colegio que los componentes principales de la comunicación eran el emisor, el receptor y el mensaje. Sin embargo, la comunicación en las relaciones sociales abarcan mucho más que todo ello: desde la inteligencia emocional, pasando por lo estilos comunicativos, hasta los factores culturales de los hablantes… Uno de estos elementos o componentes importantes de la comunicación a nivel social, es lo que llamamos las habilidades sociales.

Pero, ¿qué son exactamente las habilidades sociales? Según Vicente E. Caballo (2009), “son un conjunto de conductas emitidas por el individuo en un contexto interpersonal, que expresa sus sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos, de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y que, generalmente, resuelve los problemas inmediatos de la situación, mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas“. Y en líneas generales, podemos decir que las habilidades sociales son un tipo de destrezas que a los seres humanos nos permiten relacionarnos de manera más eficiente con otros individuos de nuestro entorno (Escales y Pujantell, 2014).

Caballo (2000), también plantea que existen tres tipos de componentes de las habilidades sociales: fisiológicos (la tasa cardíaca, la presión sanguínea, sudoración, etc.), cognitivos (expectativas, percepción del ambiente, autorregulación, etc.) y conductuales. Es en este último tipo de componente en el que nos vamos a centrar a partir de ahora, ya que en comparación con los aspectos fisiológicos y cognitivos, los elementos conductuales, tales como la comunicación verbal (duración, humor, turnos de palabra, etc.) y no verbal (expresión facial, tono postural, proximidad, entre otros), y comunicación paralingüística (volumen de voz, ritmo, perturbaciones del habla, etc.), suelen ser más manejables a la hora modificar nuestra manera de comunicarnos de forma práctica.

Whiplash (2014) de Damien Chazelle muestra la relevancia de los estilos comunicativos y cómo estos determinan el ambiente en cada escena.

Mi estilo

Antes de comentar técnicas y sugerencias para mejorar nuestra manera de comunicarnos con los demás, puede ser apropiado reflexionar un poco sobre cómo solemos relacionarnos con los demás en el mismo acto comunicativo, es decir, qué estilo comunicativo solemos emplear con los que nos rodean:

  • Agresivo: este estilo comunicativo se caracteriza por la inflexibilidad y la tensión que crean en el ambiente. Las personas con un estilo agresivo tienden a utilizar un tono alto de voz y a aproximarse demasiado a su interlocutor con un contacto visual continuo e intenso. No suelen dar la razón, interrumpen a los demás y en general, acaban aislados en los grupos siendo temidos más que respetados.
  • Inhibido o pasivo: las personas con este estilo comunicativo son la cara opuesta al estilo descrito anteriormente. Se caracterizan por mostrar inseguridad y no expresar su opinión, anteponiendo los derechos ajenos a los suyos por temor a crear situaciones conflictivas. Usan un tono de voz muy bajo y mantienen poco o nulo contacto visual. A largo plazo, puede ser un estilo comunicativo bastante agotador, ya que aunque se discrepa con el grupo, no se expresa el malestar y por tanto, el agotamiento emocional es alto.
  • Asertivo: con un estilo asertivo, las personas tienden a expresar su opinión (positiva o negativa) con seguridad pero teniendo en cuenta la posición de los demás, evitando agredir al interlocutor o anular sus derechos. El contacto visual de los individuos que hacen uso de este estilo comunicativo es moderado, al igual que su tono de voz y la distancia que mantienen con respecto a los demás. Las personas asertivas escuchan y valoran opiniones ajenas aunque sean contrarias, por lo que ayudan a crear un ambiente seguro y relajado.

Es evidente que nadie usa siempre uno de estos tipos de estilo comunicativo, ya que los contextos no nos lo permiten, ni tampoco nos relacionamos de la misma manera con todo el mundo pero en general, podríamos afirmar que solemos tender a usar uno de estos tres estilos. A pesar de ello, debemos reconocer que a la mayoría nos agradaría ser más asertivos pero “y si mi estilo es más agresivo/pasivo, ¿cómo puedo cambiar mi manera de comunicarme?“.

Asertividad: la utopía

Aunque sí es cierto que es muy difícil ser asertivo en la mayoría de las situaciones sociales, no deberíamos considerar la asertividad como una leyenda urbana o una utopía inalcanzable. Por ello, concluimos esta entrada sugiriendo algunos cambios y dando algunas ideas para poder acercarnos a un estilo comunicativo más asertivo:

  • Hacer peticiones: hay quien llega a hacer rodeos interminables o pedir perdón hasta la saciedad a la hora de pedir algo (con el consecuente agotamiento del interlocutor). Por ello, puede que la primera recomendación asertiva para hacer peticiones sea simplemente, ser directo, con educación pero sin dar largas explicaciones que no son necesarias. Algo que también deberíamos evitar es pedir disculpas a la hora de hacer la petición (implica implícitamente que estas haciendo algo incorrecto al pedir ayuda, cuando no es así. Y si recibimos un “no” como respuesta, no tomar la respuesta como algo personal es fundamental; debemos respetar el derecho del otro a decirlo.
  • Cómo decir que no: ¿cuántas veces nos hemos envuelto en situaciones estresantes simplemente por evitar decir “no”? Pedir tiempo o más información puede ayudarnos a aclarar ideas y preparar una mejor respuesta. Sin embargo, hay ocasiones en las que estamos seguros de que nuestra respuesta deber ser un no rotundo. Podemos hacer uso de varias técnicas pero aquí sólo mencionaremos una, el disco rayado. Al igual que los antiguos discos de vinilo que al rayarse repetían eternamente la misma sección de la canción, nosotros también volveremos a decir “no” (de distintas maneras y con respeto) hasta que la otra persona se percate de que no cambiaremos de opinión, diga lo que diga. Esto puede ser muy útil para cuando nos intente persuadir por enésima vez la simpática operadora de una compañía de teléfono o cuando un amigo nos pide un favor que realmente no podemos llevar a cabo.
  • Expresando desagrado: ser breve, evitar hacer acusaciones o expresar términos negativos en primera persona (puede que lo que te haya desagradado a ti, no le moleste al resto del grupo), pueden ser pautas muy útiles para mostrar desacuerdo o expresar malestar. También sabemos que al hacer uso del estilo asertivo, podemos llegar a expresar nuestra opinión sin llegar a ser agresivos o creando un ambiente excesivamente tenso pero, ¿cómo podemos mostrar desagrado sin que los demás se sientan violentados? A continuación, la gráfica que viene a continuación, nos ayuda a comprender la técnica del sándwich:
Técniva asertiva para expresar o mostrar desagrado

No es necesario seguir cada uno de estos pasos estrictamente pero siempre viene bien recordar que podemos minimizar los posibles efectos negativos si de algún modo damos a entender a los demás que no todo es blanco o negro, y que además de darle relevancia y valor a nuestra opinión, también consideramos que el respeto y la tolerancia son fundamentales para las relaciones humanas.

Referencias bibliográficas más relevantes

Caballo, V. (2009). Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. 3ª Ed. Siglo XXI: Madrid.

Escales, R.; Pujantell, M. (2014). Habilidades Sociales. 1ª Ed. MacMillan: Madrid.

Daniel Sazo

Graduado en Psicología por la Universidad de Sevilla. En la actualidad estudiante del máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad de Sevilla, especializándose en Psicología Clínica. | Contacto: dansazher@gmail.com

2 Replies to “El arte de saber decir lo que queremos decir”

  1. Me gusta el artículo!
    Te considero bastante asertivo Dani Sazo !

    Yo voy en camino de ello 😉

    Tu amiga Naia

    1. Muchas gracias Naia 😉
      ¡Eres más asertiva de lo que crees!

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