La depresión: más allá de la tristeza

La depresión: un trastorno curable que causa estragos

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, en nuestra sociedad actual, tenemos tres problemas principales: la ansiedad y el estrés, las adicciones y la depresión. En esta entrada nos vamos a ocupar de esta última, un trastorno que afecta a 2,4 millones de españoles (2015), situándose nuestro país como el cuarto de Europa con más casos de depresión según la lista elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así que, a pesar de que se trata de un trastorno tratable, continúa haciendo estragos a nivel, no sólo nacional, sino global.

¿Qué es la depresión?

Todos, alguna vez en algún momento de nuestra vida, hemos sentido tristeza; por ejemplo, durante el proceso de duelo. Pero la depresión va más allá de la tristeza ocasional. ¿Qué es lo que diferencia la tristeza de la depresión? La diferencia la encontramos en las diferencias que existen entre lo normal y lo patológico, que son: su intensidad, su duración, la asociación con otros síntomas y el impacto negativo sobre el funcionamiento cotidiano de la persona.

La depresión, llamada en el DSM-5 “trastorno de depresión mayor o depresivo mayor” (TDM), consiste en la aparición de una serie de síntomas, incluyendo el estado de ánimo deprimido y la pérdida de interés o de placer, durante un periodo de dos semanas. Se pueden diagnosticar dos tipos: el de episodio único en la vida de la persona o el recurrente, que se diagnostica si se dan dos o más episodios separados por al menos dos meses. En definitiva, la persona sufre un estado intenso de abatimiento y baja autoestima acompañado de otros síntomas como los siguientes:

  • Los síntomas anímicos, siendo la tristeza es el síntoma principal aunque también puede aparecer la irritabilidad, la sensación de vacío o el nerviosismo.
  • Los síntomas motivacionales y conductuales, siendo los principales la apatía, la indiferencia y la anhedonia. Lo que puede llevar a que levantarse de la cama por las mañanas o asearse sean tareas casi imposibles. También se vuelve difícil tomar decisiones cotidianas.
  • Los síntomas cognitivos, existiendo normalmente unas valoraciones muy negativas.
  • Los síntomas físicos, siendo uno de los principales los problemas el sueño apareciendo insomnio o hipersomnia junto con otros síntomas comunes como la fatiga, la pérdida de apetito, malestar corporal difuso y disminución del deseo sexual.
  • Los síntomas interpersonales, observándose un deterioro en las relaciones con los demás debido a la disminución del interés por ellos.
Síntomas de depresión
Síntomas de depresión

Otros trastornos depresivos

Además del trastorno depresivo mayor, en el DSM-5 podemos encontrar otros trastornos depresivos. Éstos son:

  • El trastorno de desregulación destructiva del estado de ánimo, que ha de diagnosticarse entre los 6 y los 18 años y que consiste en al menos 2 o más brotes de cólera a la semana durante al menos 12 meses y existiendo irritabilidad persistente y observable entre ellos.
  • El trastorno depresivo persistente o distimia, que consiste en una historia de ánimo deprimido de al menos 2 años, pero sin cumplir los criterios de la depresión mayor. Es decir, los síntomas son más leves y menos numerosos, pero es crónico.
  • El trastorno disfórico premenstrual, consistente en la presencia de síntomas del tipo insomnio o irritabilidad en la mayoría de los ciclos menstruales. Éstos aparecen en mayor número e intensidad la semana antes del inicio de la menstruación, para comenzar a mejorar unos días después del inicio y hacerse mínimos o desaparecer en la semana después.

¿Qué causa o interviene en la aparición de la depresión?

En la aparición de la depresión interviene una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos, sociales y ambientales. Aunque la depresión puede aparecer sin ninguna causa externa, podemos señalar algunos factores que facilitan su aparición, como que otros familiares sufran depresión; las enfermedades severas, como el cáncer; los cambios importantes en la vida; los traumas; o el estrés.

El tratamiento de la depresión

En primer lugar, es importante saber que la depresión no es una señal de debilidad. Tampoco es algo de lo cual una persona pueda recuperarse repentinamente, sino que se trata de una enfermedad que necesita tratamiento profesional. Para ello contamos con los medicamentos antidepresivos en combinación con la psicoterapia.

La psicoterapia ayuda a los pacientes a determinar los acontecimientos que contribuyen a su depresión y a buscar maneras de transformar, aceptar o adaptarse a esas situaciones; crear objetivos realistas para el futuro; a identificar los pensamientos distorsionados y las conductas poco útiles; y a crear destrezas para hacerles frente a los síntomas y problemas.

Dos de las terapias basadas en la evidencia más conocidas para la depresión son: la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal. En cualquier caso, no existe un único tratamiento óptimo, sino que los terapeutas deben trabajar en colaboración con sus pacientes para crear planes de tratamiento personalizados que satisfagan sus necesidades y preocupaciones.

Bibliografía

American Psychological Association (APA) (s.f.). Superando la depresión. Recuperado el 17 de febrero de 2018 de la APA: http://www.apa.org/centrodeapoyo/trastornos-depresivos.pdf

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

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