El insomnio, un mal común en nuestra época

El insomnio, un mal común en nuestra época

Ya hemos hablado en otras ocasiones del sueño, como en “Dormir, reparar, sobrevivir y aprender” o en “¿Qué son las parasomnias?“; pero en esta ocasión nos vamos a centrar en uno de los trastornos del sueño más frecuentes –debido en gran parte a que lo hemos favorecido en estos últimos años con nuestros rápidos y estresantes hábitos de vida– y con una mayor trascendencia social y sanitaria: el insomnio.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), en 2015, más de 4 millones de españoles sufrían insomnio crónico y entre un 25-35% lo sufrían de manera transitoria. Datos que, nos tememos, no se han reducido. Esto repercute en la calidad de vida, en el rendimiento diario, en los procesos cognitivos, puede provocar ansiedad y depresión, así como problemas de hipertensión, diabetes u obesidad, lo que supone un riesgo de aparición de otras enfermedades.

Pero, ¿qué es el insomnio?

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), el insomnio se diagnostica cuando existe insatisfacción por la cantidad o la calidad del sueño a pesar de las condiciones favorables para dormir, causando esto un malestar significativo o deterioro en algún área importante del funcionamiento y se produce al menos durante 3 noches a la semana y durante 3 meses.

También tenemos la definición de la Organización Médica Colegial (OMC), la cual nos indica que cuando hablamos de insomnio nos estamos refiriendo a «la incapacidad para iniciar y/o mantener el sueño, así como la presencia de despertar precoz o sueño no reparador. [Esto] repercute en gran manera en la posterior vigilia del paciente, y puede ser causa de múltiples trastornos que afectan a la calidad de vida, capacidad laboral…, pudiendo ser motivo de accidentes en adultos y causa de fracaso escolar en niños».

Insomnio

Así que nos encontramos con que se trata de una reducción de la capacidad para dormir, lo que se puede clasificar según distintos aspectos:

  • Según el tipo:
    • Insomnio de inicio: problemas para iniciar el sueño en menos de 30 minutos.
    • Insomnio de mantenimiento: problemas para mantener el sueño.
  • Según la duración:
    • Insomnio temporal o transitorio: dura unos días o semanas (como máximo, un mes).
    • Insomnio crónico: dura meses o años (como mínimo, 6 meses).
  • Según la causa o etiología:
    • Insomnio primario: no se identifica la causa y no está asociado a otro cuadro clínico.
    • Insomnio secundario o comórbido: aparece a causa de otro/s cuadro/s clínico/s.
  • Según el momento en el que se produce:
    • Insomnio de conciliación: dificultades para iniciar el sueño.
    • Insomnio de mantenimiento: dificultades para mantener el sueño.
    • Despertar precoz: la persona se despierta, al menos, dos horas antes de lo habitual.

En cuanto al número de horas de sueño necesarias, varían de unas personas a otras, por lo que no podemos señalar en qué momento existe insomnio de manera general. Esto es así debido a que, aunque la media diaria es de 7 horas y media, podríamos decir que hay “poco dormidores” (duermen unas 4 horas y se sienten bien) y “grandes dormidores” (duermen unas 10 o incluso 12 horas diarias). De manera que el diagnóstico depende más de cómo se sienta la persona, de las repercusiones, que del número de horas de sueño.

Las causas del insomnio

Las causas del insomnio las podemos dividir en causas médicas y causas externas.

  • Causas médicas:
    • Enfermedades, embarazo y menopausia.
    • Enfermedades psiquiátricas y trastornos del sueño.

Un ejemplo de esto nos lo da el Doctor Hernando Pérez:

«Se estima, por ejemplo, que los trastornos del sueño pueden llegar a afectar al 98% de los enfermos de Parkinson, dependiendo de la evolución de la enfermedad o que el 25% de los enfermos de Alzheimer, en cualquiera de sus fases, padecen insomnio. Además, tras un insomnio de conciliación o de mantenimiento, se puede esconder un síndrome de piernas inquietas, que es una patología que afecta alrededor del 5% de la población, u otro de los trastornos de sueño más frecuentes, las apneas obstructivas del sueño, que también afectan al 5% de la población».

  • Causas externas: malos hábitos de sueño, uso y abuso de sustancias y medicamentos, trabajos con horario cambiante, viajes frecuentes, etc.

Sea cual sea la causa del insomnio, es muy frecuente que las personas que lo padecen empiecen a sentirse ansiosas a la hora de ir a dormir debido al malestar que les produce estar en la cama sin poder conciliar el sueño. Es decir, se asocia el hecho de irse a la cama con una sensación desagradable. Esto, les provoca aún una mayor dificultad para dormir y acaba convirtiéndose en un círculo vicioso.

Las consecuencias del insomnio

El insomnio se relaciona con un peor estado de salud general y con la propia percepción de mala salud. Entre la principal sintomatología nos encontramos con la fatiga diurna, las alteraciones del humor (irritabilidad, tensión, estado de ánimo deprimido, etc.), problemas gastrointestinales y respiratorios y dolores de cabeza.

Además, afecta al funcionamiento social y laboral, dándose mayor absentismo, más accidentes de trabajo y de tráfico, menor productividad, problemas de concentración y para organizarse y mayor impaciencia.

Insomnio

¿Cómo combatir el insomnio?

Según el Instituto del Sueño, algunas recomendaciones para combatirlo son:

  • Regular la hora en la que nos acostamos y nos levantamos, para así evitar pasar en la cama más horas de las que vamos a dormir.
  • Eliminar las siestas durante el día.
  • Asociar la cama, la hora de acostarse y el dormitorio con la relajación, la somnolencia y el sueño; en lugar de con la frustración, la actividad y el insomnio. Para ello nos acostaremos sólo cuando tengamos sueño; no realizaremos actividades del tipo leer, ver la televisión o escuchar la radio; e intentaremos llevar un estilo de vida saludable (dieta sana, deporte, horarios regulares, limitar el consumo de alcohol y tabaco, etc.).
  • Modificar nuestras actitudes y creencias erróneas sobre el sueño, ya que esto puede agravarlo. Como hemos dicho antes, la preocupación por el sueño no es precisamente inductora de él.
  • Usar técnicas de relajación.

¿Y la farmacología para el insomnio? De nuevo el Doctor Hernando Pérez nos dice lo siguiente:

«Es importante recordar que las benzodiacepinas no se deben de utilizar para el tratamiento del insomnio crónico más de 12 semanas porque entorpecen cognitivamente por sus efectos sedativos o depresores del sistema nervioso central y, por sus efectos de relajación muscular fomentan caídas, reflujo gastroesofágico o apneas. Además, recientemente se ha comprobado que la toma crónica de benzodiacepinas aumenta hasta un 51% el riesgo de desarrollar Alzheimer».

En cualquier caso, si se sufre insomnio, así como cualquier otra patología o molestia que nos afecte a nuestra vida, lo más recomendable es acudir a un profesional y evitar la auto-medicación.

Bibliografía

American Psychological Association (APA) (2014). DSM-V. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Washington, DC: American Psychiatric Publishing.

Instituto del Sueño (2015). Insomnio. Recuperado el 29 de septiembre de 2017 del Instituto del Sueño: https://goo.gl/83w5hr

Ministerio de Sanidad y Política Social (2009). Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Insomnio en Atención Primaria. Recuperado el 29 de septiembre de 2017 de la Biblioteca de Guías de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud: https://goo.gl/L1trqn

Sociedad Española de Neurología (s.f.). Más de 4 millones de adultos españoles sufren insomnio crónico. Recuperado el 29 de septiembre de 2017 de la Sociedad Española de Neurología: https://goo.gl/tE87Qv

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

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