El Valle Inquietante: el terror de lo casi humano

El Valle Inquietante: el terror de lo casi humano

Os propongo un ejercicio: ¿qué os transmiten las siguientes cuatro imágenes?

Valle Inquietante: ¿Qué transmiten estas imágenes?

Muy probablemente, vuestras sensaciones y emociones se muevan entre el miedo, el asco, el escalofrío, el rechazo, el terror y la inquietud. Pero, ¿por qué ocurre esto? Al fin y al cabo, son dos robots, una marioneta y un actor figurante con muchísimo maquillaje, ¿no? Pues bien, parece que el “truco” se esconde en una característica que todos tienen en común: su apariencia casi humana.

En honor a la popular festividad celta de Halloween, hoy os hablamos del fenómeno del valle inquietante.

Nuestro lema es: «Más humanos que los humanos»

Esta cita de la película Blade Runner refleja una realidad que cada vez más se extiende más en el mundo de la robótica: en las últimas décadas, hemos vivido grandes avances en este ámbito, máquinas que facilitan nuestra vida, desde sencillos aspiradores y friegasuelos autónomos hasta simpáticos recepcionistas capaces de interactuar con humanos. De hecho, hemos llegado tan lejos que podría decirse que ese futuro que obras de ficción como las de Asimov o Philip K. Dick auguraban, ese mundo en el que personas y robots convivirían, es nuestro presente. No solemos ser conscientes de ello porque la mayor parte de estas máquinas tienen un aspecto muy industrial, ya que su objetivo principal es la funcionalidad. No obstante, cada vez más se ven prototipos de androides con rasgos y características físicas propias de los humanos o, incluso, que se comportan y piensan como nosotros.

Expresiones emocionales faciales de un robot Actroid
El robot Actroid es uno de los pocos humanoides capaces de emular las expresiones faciales que reflejan emociones sencillas.

En 1970, Masahiro Mori, experto en robótica del Tokyo Institute of Technology, propone su teoría denominada El Valle Inquietante (en inglés, Uncanny Valley) al observar que cuando la apariencia y el comportamiento de los robots se parece levemente a los de un ser humano, nuestra afinidad y simpatía por ellos aumenta, hasta llegar a cierto punto en el que este parecido es excesivo y producen una respuesta de rechazo e inquietud. En su representación gráfica, por tanto, se forma una especie de valle:

Representación gráfica del Valle Inquietante (Uncanny Valley)

Cuatro explicaciones principales del fenómeno

En la actualidad, la evidencia empírica obtenida en relación con el Valle Inquietante en diferentes investigaciones y distintos ámbitos (Informática, Matemáticas, Psicología evolutiva y social, Neuroimagen o Filosofía, entre otros) aún sigue siendo ambigua e inconcluyente. Sin embargo, sí se han propuesto una serie de hipótesis que podrían explicar los mecanismos que se esconden tras este fenómeno tan escalofriante:

  • Ambigüedad de categorización (paradoja sorites): según esta hipótesis, la sensación de rechazo que nos producen los seres del Valle Inquietante se debe a que, al percibir tanto los rasgos humanos como los no humanos, nuestro cerebro no es capaz de identificarlos y categorizarlos ni como personas reales ni tampoco como entidades artificiales, produciendo un desequilibrio.
  • Discordancia perceptiva: a diferencia de la anterior, esta hipótesis sugiere que lo que causa la emoción negativa son precisamente los rasgos supuestamente humanos, ya que éstos no serían nunca percibidos como algo natural; siempre hay algo que nos informa que lo que vemos se sale de lo humanamente posible. Algunos autores se refieren a esta explicación también como hipótesis de violación de las normas humanas.
  • Evitación patógena o de la enfermedad: para asegurar nuestra supervivencia, los seres humanos contamos con ciertos mecanismos cognitivos que nos hacen evitar todo aquello que constituya una fuente potencial de patógenos; comida en mal estado, animales en proceso de putrefacción, zonas u objetos con poca higiene, por ejemplo, nos producen una respuesta de asco inmediato. De esta forma, los seres del Valle Inquietante estarían activando estos mismos mecanismos de supervivencia.
  • Amenaza al carácter distintivo y a la identidad humana: finalmente, es posible que las reacciones negativas producidas por estos seres se deba a que su extremo parecido con nosotros los humanos nos haga temer por nuestra identidad como especie, obligándonos a cuestionar y redefinir qué es realmente la humanidad y qué nos diferencia de, por ejemplo, los androides más avanzados.
Fotograma de la película Blade Runner (1982)
Esta última hipótesis recuerda, una vez más, a Blade Runner (1982): en distintos momentos, Rachael cuestiona los métodos del agente Rick Deckard a la hora de identificar a los androides rebeldes con preguntas como «¿Nunca has retirado a un humano por error?» «¿Te has hecho el test a ti mismo alguna vez?».
Referencias

Kätsyri, J., Förger, K., Mäkäräinen, M. y Takala, T. (2015). A review of empirical evidence on different uncanny valley hypotheses: support for perceptual mismatch as one road to the valley of eeriness. Frontiers of Psychology, 6, 1-16.

Mathur, M. B. y Reichling, D. B. (2016). Navigating a social world with robot partners: a quantitative cartography of the Uncanny Valley. Cognition, 146, 22-32.

Mori, M. (1970). The Uncanny Valley. Energy, 7, 33-35.

Złotowski, J.A., Sumioka, H., Nishio, S., Glas, D.F., Bartneck, C. e Ishiguro, H. (2018). Persistence of the Uncanny Valley. En H. Ishiguro y F. Dalla Libera (Eds.), Geminoid Studies (pp. 163-187). Singapur: Springer.

Julia Torrente

Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla, erasmus en la Universiteit Utrecht y Máster de Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa por la Universidad de Granada. | Contacto: juliatormor@elbauldelapsique.com

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