¿He aprobado o me han suspendido?

¿He aprobado o me han suspendido?

Hay veces que nos sentimos muy orgullosos de nuestros actos. Otras veces, muy culpables. Y, otras veces, nada en absoluto; la suerte, el destino, la gente que nos rodea o la meteorología nos parecen los verdaderos responsables de lo que nos pasa.

Viñeta de Calvin & Hobbes | © Bill Watterson.
“He llegado a la conclusión de que nada de lo que hago mal es mi culpa.” | © Bill Watterson.

Entonces, ¿aprobaste o te aprobaron ese examen tan duro? ¿Suspendiste por no estudiar o te suspendieron porque alguien te tenía manía? ¿Hasta qué punto somos verdaderamente “justos” al atribuir causas a lo que nos ocurre?

El porqué de las cosas es algo que nos preocupa a todos los seres humanos. Siempre intentamos dar sentido a aquello que pasa a nuestro alrededor o a nosotros mismos y predecir lo que ocurrirá en el futuro en situaciones parecidas. En otras palabras, hacemos atribuciones, las cuales pueden ser personales (internas) o situacionales (externas). Las atribuciones internas hacen referencia a la propia persona y sus características como causa; personalidad, motivación, inteligencia, etc. Las atribuciones externas, por otro lado, se refieren a aspectos ligados al contexto de la persona; terceras personas, suerte, etc.

Teoría de la Atribución

¿Cómo decidimos cuándo algo ocurre por factores externos o internos? Según la Teoría de la Atribución de Heider, existen tres aspectos clave que determinan nuestras atribuciones: el locus de control, la estabilidad y la controlabilidad.

El locus puede ser es un elemento muy ligado a la autoestima del individuo: una persona que hace atribuciones internas de sus éxitos hará que su motivación y autoestima aumenten, mientras que si lo hace de sus fracasos conseguirá el efecto contrario; por el contrario, si se hacen atribuciones externas de los éxitos y de los fracasos, la persona nunca se sentirá responsable de su vida.

Cuando hablamos de estabilidad, nos referimos a la valoración que se hace sobre la posibilidad de que el problema cambie o no a lo largo del tiempo. Así, si la persona considera que su fracaso es estable en el tiempo, su motivación se verá reducida, mientras que si considera que es inestable o variable en el tiempo, su motivación se mantendrá alta.

Finalmente, la controlabilidad hace referencia a si el sujeto considera que los factores relacionados con su fracaso o su éxito pueden ser controlados por él o si, por el contrario, son totalmente ajenos a su control.

Componentes atribucionales, según la Teoría de la Atribución: locus de control, estabilidad y controlabilidad.
Componentes atribucionales: Locus de control, estabilidad y controlabilidad.

Sesgos atribucionales

Todos estos componentes hacen que a veces cometamos errores en nuestras atribuciones. Por ejemplo, podemos cometer el error fundamental de atribución o sesgo de correspondencia; tendemos a sobrevalorar los factores personales o internos a la hora de explicar comportamientos observados en otras personas, ignorando otros factores externos que también pueden estar influyendo. Curiosamente, no solemos cometer este error cuando valoramos nuestra propia conducta. Por ejemplo, es bastante habitual que cuando dos personas con una diferencia de edad significativa empiezan una relación, se piense que la más joven de los dos está con la mayor por su dinero, o que esta última esté con la primera sólo por motivaciones sexuales; sin embargo, si se tratase de nosotros mismos, siempre sería por amor.

De hecho, cuando valoramos nuestra conducta, solemos cometer el sesgo de autoservicio, que consiste en la tendencia a atribuir siempre los éxitos a factores internos y los fracasos a factores externos. En el caso de las personas que sufren depresión, este patrón es el contrario.

¿Podemos evitar los sesgos atribucionales?

La respuesta es sí. Es importante que seamos precavidos y reflexionemos sobre los razonamientos y las valoraciones que hacemos de la realidad, manteniendo nuestra mente abierta a otras alternativas. No lo olvidéis: no siempre vamos a aprobar y nos van a suspender, ni tampoco al revés, así que es mejor esforzarnos y dar lo mejor de nosotros mismos que dejarlo en manos de la supuesta suerte.

Referencias

Kassin, S., Fein, S. y Markus, H. R. (2010). Social Psychology (8th International Edition). Wandsworth: Cengage Learning.
Passer, M. y Smith, R. (2007). Psychology: The Science of Mind and Behavior (4th Edition). Nueva York: McGraw-Hill.

Julia Torrente

Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla, erasmus en la Universiteit Utrecht y Máster de Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa por la Universidad de Granada. | Contacto: juliatormor@elbauldelapsique.com

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