Hodor, desde la perspectiva científica

Hodor, desde la perspectiva científica

[SPOILER ALERT: Este artículo puede contener información que desvela parte de la trama de Juego de Tronos, concretamente del episodio 5 de la sexta temporada. Si eres seguidor de la serie y sensible a los spoilers, pero tienes curiosidad por saber qué le pasa a Hodor desde el punto de vista neurocientífico, te recomendamos que leas esta entrada “en diagonal”; presta atención a la letra en negrita e intenta evitar lo demás.]

A lo largo de todo Juego de Tronos, los/as seguidores hemos pasado por una larga montaña rusa de sentimientos, especialmente gracias a (o por culpa de) las numerosísimas muertes de personajes más y menos queridos. Reyes, reinas, soldados, sirvientes, madres, hijos y hasta lobos han sufrido desenlaces tristes pero, desde luego, si hay una pérdida en esta última temporada que realmente ha hecho llorar a los espectadores, es la de nuestro querido y siempre servicial Hodor.

Hodor y Bran, de Juego de Tronos
Hodor transportando al pequeño Bran.

Para los que no lo conozcáis, Hodor es un entrañable personaje que acompaña y protege a lo largo de toda la serie a Bran Stark, el pequeño de la familia Stark de Invernalia. Como hemos podido conocer en esta última temporada, Hodor antes era conocido como Walder, el chico de los establos, hasta que algo ocurrió y, desde entonces, sólo era capaz de decir “Hodor”.

Pero, ¿qué le pasó a Hodor? ¿Y por qué sólo podía pronunciar esas palabras? Puede que se trate de un personaje ficticio en un mundo de fantasía, pero la Neuropsicología parece tener una respuesta científica a estas cuestiones.

Breve introducción al personaje

Hodor (o Walder) es un personaje inocente, bonachón, a pesar de tener un tamaño y una fuerza considerables. Su primera aparición como principal tiene lugar cuando el pequeño Bran  Stark sufre un accidente que le produce una parálisis en las piernas. Desde entonces, como ya hemos mencionado previamente, Hodor se encarga de transportar y proteger al chico y, a lo largo de esta última temporada, hemos podido conocer algunos detalles sobre quién era Walder y cómo se convirtió en Hodor: parece que el joven Walder sufrió cierto accidente que le provocó una fuerte lesión cerebral, causándole un trastorno del habla que, a pesar de permitirle comprender todo lo que otros dicen, le imposibilitaba expresar cualquier otra palabra diferente a “Hodor”.

Entonces, ¿qué le pasa a Hodor? Pues bien, teniendo en cuenta ese tipo de accidente y ese tipo de afectación tan característica del lenguaje, todo parece indicar que Hodor sufre afasia.

¿En qué consiste la afasia?

Se trata de una pérdida en la capacidad lingüística originada por una lesión orgánica (vascular, traumática, epileptogénica, degenerativa, etc.) del cerebro, que causa una ruptura en el procesamiento del lenguaje en algún o algunos de sus niveles (fonológico, sintáctico, pragmático, morfológico, prosódico y/o semántico), lo que, en última instancia, provoca dificultades patológicas en la expresión y/o comprensión del lenguaje tanto oral como escrito y/o gestual.

No obstante, lo que verdaderamente determina los síntomas de la afasia no es la etiología de la lesión, sino su topografía, es decir, su localización en el cerebro, ya que se verán afectadas áreas y redes neuronales que procesan unos u otros niveles del lenguaje. Por ello, una adecuada identificación de los síntomas facilitará la determinación del diagnóstico, así como del área (o de las áreas) que se han visto afectadas tras la lesión.

Así, nos disponemos a continuación a realizar un diagnóstico express del paciente que nos atañe: Hodor.

La afasia de Hodor

En primer lugar, ¿cómo fue el accidente que sufrió? En la escena final del episodio “The Door” pudimos ver al joven Walder sufrir una fuerte caída, seguida de convulsiones, como si estuviera sufriendo un ataque epiléptico. Si tenemos en cuenta la explicación fantástica, es el propio Bran el que manipula y altera la mente del mozo de manera descontrolada. Sea como sea, científica o mágicamente, es evidente que Walder sufrió en ese momento una lesión cerebral de tipo orgánico, tal y como describíamos el origen de las afasias en las líneas anteriores.

Walder/Hodor
En el quinto episodio de la sexta temporada pudimos conocer el origen de la alteración del habla de Hodor, cuando aún era el joven Walder.

Por otro lado, ¿qué síntomas manifiesta nuestro especial paciente? Como se ha mencionado previamente, el síntoma más característico que Hodor manifiesta es la incapacidad para expresarse mediante el lenguaje, aunque su capacidad para comprender a los demás parece funcionar adecuadamente. Asimismo, cabe señalar que durante su accidente, Walder/Hodor no paraba de repetir la misma frase una y otra vez, “Hold the door” (“Sujeta la puerta”, en inglés), la cual poco a poco fue variando hasta limitarse a dos únicas sílabas: “Hodor”.

Todos estos síntomas, por lo tanto, parecen señalar que Hodor sufre afasia expresiva, también conocida como afasia de Broca, denominada así por el médico francés Paul Pierre Broca, quien la describió por primera vez en 1864 (en nuestra línea temporal, no en la de Juego de Tronos, claro).

La lesión que provoca este tipo de afasia se sitúa en la región postero-inferior del lóbulo frontal izquierdo, áreas de Brodmann 44 y 45 o, sencillamente, área de Broca. Esta región está conectada con la corteza motora primaria de los músculos oro-laringo-faríngeos, en otras palabras, la parte del cerebro que controla y codifica los patrones de inervación para la articulación del habla. Por ello, una lesión que produzca la desconexión de este circuito provocará un déficit en el habla a nivel funcional.

Área de Broca y corteza motora primaria

En los casos de afasia expresiva, el lenguaje espontáneo (así como la lectura y la escritura)  es de tipo no fluente; pobre y telegráfico, con una articulación muy dificultosa y con esfuerzo. Pueden quedar algunos restos de lenguaje, ciertas palabras que la persona pronuncia de manera repetitiva (estereotipia verbal) al tratar de expresar otras distintas. Este es el caso de Hodor y, curiosamente, del paciente más famoso de Broca, Leborgne, a quien también apodaron a raíz de la única “palabra” que conseguía articular: Tan.

Por otro lado, la comprensión en este tipo de afasias puede verse también afectada aunque sólo de manera leve; las respuestas a órdenes sencillas y las conversaciones rutinarias pueden tener lugar sin grandes dificultades, aunque cuando se trata de estructuras sintácticas complejas su comprensión puede verse resentida. De hecho, a lo largo de la serie, Hodor siempre parece entender lo que le piden y responder adecuadamente, aunque parece tener una capacidad bastante limitada.

Finalmente, cabe señalar que las personas con afasia expresiva, como Hodor, suelen ser conscientes de las dificultades que esta alteración les causa y puede sufrir una enorme frustración al no poder expresar lo que realmente quieren. No obstante, son las personas del entorno del paciente (como Bran, Meera, Osha y Rickon) quienes deben tomar consciencia de lo que este trastorno conlleva y mostrar una actitud comprensiva y empática para que la tarea comunicativa pueda darse en las mejores condiciones. Porque si algo nos ha demostrado nuestro querido Hodor, es que lo principal no son las palabras, sino transmitir un buen mensaje.

Referencias

Alexander, M. P., Naeser, M. A. y Palumbo, C. (1990). Broca’s area aphasias: aphasia after lesions including the frontal operculum. Neurology, 40, 353-362.
Poeck, K. (1983). What do we mean by “Aphasic Syndromes”? A neurologist’s view. Brain and Language, 20, 79-89.
Richardson, J. D., Fillmore, P., Rorden, C., LaPointe, L. L. y Fridriksson, J. (2012). Re-establishing Broca’s initial findings. Brain and Language, 123, 125-130.

Julia Torrente

Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla, erasmus en la Universiteit Utrecht y Máster de Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa por la Universidad de Granada. | Contacto: juliatormor@elbauldelapsique.com

One Reply to “Hodor, desde la perspectiva científica”

  1. Excelente Julia, muy original, te quiero

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