La imputabilidad y las causas de inimputabilidad

La imputabilidad y la causas de inimputabilidad

¿Qué es la imputabilidad?

La imputabilidad es, en pocas palabras, la “capacidad de culpa”. Según el Código Penal español (1995), ésta requiere de dos elementos: 1) la capacidad de comprender la ilicitud del hecho; y 2) la capacidad de dirigir la actuación conforme a dicho entendimiento. De este modo, un sujeto no deja de ser imputable sólo por la causa biológica de padecer una patología mental. Más allá de ésta, para ser considerado como no imputable, se debe demostrar que el sujeto no puede comprender la ilicitud del hecho (capacidad cognitiva) o no puede comportarse de acuerdo a dicha comprensión (capacidad volitiva). Todo, en el momento concreto de la comisión del delito.

Imputabilidad

Causas de inimputabilidad

Un sujeto puede dejar de ser imputable por las llamadas “causas de inimputabilidad”. Las causas de inimputabilidad son aquellas situaciones que, aunque la conducta es antijurídica, hacen que no sea posible declarar responsable del acto realizado al sujeto. Éstas son:

– La enajenación

La enajenación incluye a la enfermedad mental no transitoria y a las oligofrenias* profundas. Las principales alteraciones mentales que se han planteado en el Derecho Penal como supuestos de inimputabilidad son: la psicosis, la oligofrenia, la psicopatía y la neurosis*. Sin embargo, existe una discusión en torno a las psicopatías ya que no se aprecian como causas de inculpabilidad debido a que es un problema afectivo más que de la inteligencia o de la voluntad. Por ello, se merece un tratamiento penal ordinario o, en algunos casos, con una atenuación* de la pena.

– Trastorno mental transitorio

El trastorno mental transitorio lo determinará:

  • La duración.
  • La intensidad: se requiere que la obnubilación de la inteligencia y la voluntad sea completa, ya que si dicha alteración psíquica no es muy profunda podría encuadrarse como atenuante.
  • Que se dé en una persona que padezca previamente alguna alteración no muy acusada.
  • Que sea debido a causas físicas o psíquicas. Entre las causas físicas se pueden incluir las llamadas “reacciones exógenas de Bonhooffer”, que se producen por infecciones, intoxicaciones o traumatismos. Una vez sanada la causa desencadenante, el trastorno psíquico no deja secuelas.
  • La posibilidad de cronificación.
  • La valoración de la motivación: es exigido legalmente que no sea buscado a propósito para delinquir.

– Minoría de edad penal

La ley considera con responsabilidad penal a todos los mayores de 14 años y menores de 18 que hayan cometido un acto que aparezca en el Código Penal como delito pero con una pena atenuada. Existe una peculiaridad y ésta es que el Tribunal permite sustituir la pena atenuada por el internamiento en una institución especial. Es decir, pasa al Sistema Civil de Protección de Menores donde se tomarán las medidas necesarias para su restitución pero no será juzgado penalmente. La causa de esto es que se requiere de una capacidad cognitiva media, la cual se considera que aún no existe en la niñez.

– Alteraciones de la percepción desde el nacimiento o la infancia

Aquí se incluye al sordomudo de nacimiento o desde la infancia sin instrucción. Esto se debe a que al carecer de la información que proporciona el lenguaje, se condiciona el pensamiento. De manera que es imposible dar el salto de lo concreto a lo abstracto, y la abstracción del pensamiento es lo que nos hace comprender y valorar, entre otras cosas, el concepto de “justicia”. También se incluye cualquier otra causa que suponga una disminución de las facultades de captación del mundo exterior, alterándose así la percepción de la realidad.

Semiimputabilidad o eximentes incompletos

También existe la semiimputabilidad o los eximentes incompletos. Esto significa que no se reúnen todos los requisitos previstos en la ley para la exención completa de la responsabilidad penal (lo que ocurre en la inimputabilidad), pero sí que pueden actuar como atenuantes. Éstos son:

– La embriaguez

La embriaguez no habitual, siempre que no se haya producido con propósito de delinquir”. Ésta puede ser causante de un trastorno mental transitorio que exima por completo de responsabilidad o semipleno, dando lugar a una eximente incompleta.

– La minoría de edad

Como ya se ha comentado anteriormente, los menores de 14 años se encuentran excluidos completamente de responsabilidad penal y los mayores de 18 tienen responsabilidad completa. En cambio, los individuos que son mayores de 14 años y menores de 18 se encuentran en una zona de la ley que prevé una pena atenuada.

– El arrebato, la obcecación u otro estado pasional semejante

Se consideran atenuantes algunos estados emotivos como la amenaza o provocación; la ofensa grave; actuar por motivos morales, altruistas o patrióticos; y el arrebato u obcecación. Estos atenuantes se fundamentan en una situación emocional en la que, aunque el autor no pierde el control de sus actos, sí está sometido a una presión que le impulsa a actuar.

Como resumen y conclusión podemos decir que…

Por lo tanto, lo que es realmente necesario para la imputabilidad, como hemos dicho al inicio, es conocer el estado mental del sujeto (en su componente cognitivo y volitivo) en el momento concreto de la comisión del delito. Para la inimputabilidad, se requiere que en el momento del hecho no se tenga entendimiento de la ilicitud del mismo y/o no se pueda dirigir la conducta según dicha comprensión. También es necesario conocer el estado mental actual, y no sólo en el momento de la comisión del delito, ya que es necesario que el sujeto tenga la capacidad intelectual suficiente como para entender los cargos y los procedimientos, de manera que se pueda llevar a cabo un juicio justo.

Aclaración de términos utilizados

*La oligofrenia es un término en desuso por la Psicología y la Psiquiatría. Hace referencia a una discapacidad intelectual por causa genética, perinatal o postnatal; sin incluir la deprivación ambiental.

*La neurosis es un término abandonado por la Psicología y la Psiquiatría. La nomenclatura internacional se ha cambiado a “trastornos”. Entre estos trastornos se encuentran, por ejemplo, los depresivos, los de ansiedad o los disociativos.

*Las causas atenuantes son aquellas que disminuyen la responsabilidad criminal pero no la anulan totalmente. Algunos ejemplos son: no haber tenido la intención de causar un daño de tanta gravedad como el producido, la reparación de las consecuencias en la medida que sea posible, confesar a las autoridades la infracción, etc.

Algunas referencias

Córdoba, J. (1994). La enajenación y sus consecuencias jurídicas. En Psiquiatría Forense (51-64). Madrid: AGISA (Artes Gráficas Iberoamericanas, S.A.).

Fernández, M. M. (1994). Enajenación y trastorno mental transitorio: breve estudio del artículo octavo del Código Penal. Boletín de Información. Ministerio de Justicia e Interior, 48 (1720), 4955-4966.

Mir Puig, S. (1994). La imputabilidad en Derecho Penal. En Psiquiatría Forense (35-50). Madrid: AGISA (Artes Gráficas Iberoamericanas, S.A.).

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias e investigando en Historia de la Psicología. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

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