Niños soldado: infancia, violencia y trauma

Fotografía de Larry Towell, en El Salvador, 1989. | © Magnum Photos.

Aunque las medidas para la protección de los/as menores han aumentado exponencialmente en el último siglo en todo el mundo, su bienestar y su desarrollo están cada vez más amenazados. De hecho, datos oficiales de Naciones Unidas señalan cifras de hasta 300 mil niños/as explotados/as como soldados en conflictos armados en todo el mundo actualmente, ya sea tanto como miembros de las fuerzas armadas gubernamentales como perteneciendo a guerrillas y grupos rebeldes, y esta grave situación parece estar extendiéndose más y más.

Experimentar esta violencia directa conlleva –si es que consiguen sobrevivir a ella– consecuencias muy graves y profundas para su desarrollo, dejándoles unas secuelas mucho más profundas que en el caso de los adultos, tanto físicas como psicológicas y sociales, a las que deben hacer frente durante el resto de sus vidas.

Los/as niños/as y la guerra. Fotografía de Peter van Agtmael, en Mosul, Iraq, 2006. | © Magnum Photos.
Fotografía de Peter van Agtmael, en Mosul, Iraq, 2006: “Soldados norteamericanos deciden registrar una casa tras haber visto a dos hombres mirándose ‘en actitud inquieta’. Durante su búsqueda, se burlan (…), tiran y esparcen todas las posesiones de la familia por el suelo. En la habitación de al lado, interrogan a un niño: «¿Has visto alguna cara nueva por casa últimamente?», «¿Vienen y van tus hermanos a horas extrañas?». El chico balbucea respuestas no comprometidas y mira fijamente al suelo. No encuentran contrabando en la casa, pero sí detectan débiles residuos de explosivos en las manos de los hombres. El teniente a cargo del pelotón decide detenerlos, a pesar de que piensa que son inocentes (…). Les vendan los ojos, les atan las manos con bridas de plástico. El resto de la familia empieza a gritar y a golpearse en el pecho desconsoladamente. Los soldados los encierran en una habitación y empujan a los dos hombres, que se tambalean, hacia el Stryker.” | © Magnum Photos.

Un caso especialmente complejo en este sentido es el de los niños soldado, quienes se convierten al mismo tiempo en víctimas y en combatientes y que se ven envueltos en atrocidades de todo tiempo, tales como torturas, violaciones o ejecuciones. Este es el caso de los niños y niñas de Uganda, donde el número de secuestros y reclutamientos forzosos por parte del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés, Lord’s Resistance Army) se estima entre los 25.000 y los 38.000 casos en los últimos años.

A continuación, analizamos las implicaciones psicológicas de la situación que viven los niños soldado, así como las  consecuencias de ésta y sus posibilidades de reinserción en la sociedad.

Infancia y violencia

Desde el siglo XVII, la infancia es concebida en la cultura occidental como un periodo de vida en el que la persona es vulnerable, inocente, inmadura, dependiente del amor y la protección de los adultos para su supervivencia, así como su capacidad para tomar decisiones racionales está aún en proceso de desarrollo. Sin embargo, este concepto de infancia y las características asociadas al mismo son culturalmente específicas (Glazer, 2006): la infancia no se experimenta ni es considerada de la misma forma en todas partes del mundo, ni tampoco la mayoría de edad y la transición de la infancia a la adultez (es decir, la adolescencia) están definidas universalmente. Además, incluso en nuestra cultura, determinadas situaciones difuminan los límites entre infancia y adultez y esta idea de lo que es un/a niño/a, sus características, sus necesidades y sus derechos, quedan prácticamente olvidados; es el caso de las guerras y los conflictos bélicos.

De hecho, tan compleja como la concepción de lo que es la infancia es el fenómeno de la violencia, el cual constituye también un término culturalmente construido y, por ello, definido y redefinido a lo largo y ancho del tiempo y de las sociedades del mundo.

Existe una gran variedad de formas en las que los/as niños/as pueden verse involucrados/as en situaciones de violencia, ya sea esta física, sexual, verbal y/o emocional, y su intensidad puede variar desde grados más bajos y casi inofensivos hasta constituir una amenaza para la vida. En este sentido, cualquier menor está expuesto/a a distintas formas de violencia prácticamente a diario: en el contexto familiar, en los medios, en la escuela, en la calle, etc.

Y, por supuesto, los/as niños/as se vuelven especialmente vulnerables ante la forma más cruda y directa de violencia: la guerra. Si bien es cierto que la participación de menores en los conflictos bélicos viene dándose desde tiempos inmemoriables –sin ir más lejos, en la Primera Guerra Mundial, cualquier niño podía alistarse o ser llamado a filas–, llama la atención que, incluso con la mencionada concepción actual de una infancia inocente y vulnerable que necesita protección, esta situación ha ido empeorando notoriamente en los últimos años. Por un lado, las zonas de combate de la gran mayoría de las denominadas nuevas guerras suelen encontrarse en lugares donde vive población civil a la que, claro está, pertenece un gran número de menores, muchos/as de ellos/as ya huérfanos. Por otro lado, el desarrollo de nuevas y sofisticadas tecnologías, armas y tácticas bélicas han facilitado su uso y rápido aprendizaje por parte de los/as niños/as. Ante esto, se encuentran en una situación de especial indefensión y constante peligro, de forma que pueden verse obligados/as a huir de sus hogares (aquellos/as pocos/as que tienen esa posibilidad) o tomar parte activa como combatientes forzosos en el conflicto para poder sobrevivir a él.

Los/as niños/as y la guerra. Fotografía de Philip Jones Griffiths, en Vietnam, 1968. | © Magnum Photos.
Fotografía de Philip Jones Griffiths, en Vietnam, 1968: Niño apodado como “little tiger” por matar a dos mujeres pertenecientes al Frente Nacional de Liberación de Vietnam (Viet Cong), según rumores, su madre y su profesora. | © Magnum Photos.

Niños soldado: causas y consecuencias

UNICEF define el término niño soldado como aquel/lla que, teniendo menos de 18 años, forma parte de cualquier tipo de fuerza o grupo armado, ya sea regular o irregular, incluyendo no sólo a aquellos/as que porten o usen armas, sino también que realicen tareas como cocinero/a, chico/a de los recados, mensajero/a o cualquier otra, así como que sean reclutados/as con fines sexuales y/o para matrimonios forzosos.

No obstante, cabe señalar que algunos niños soldado afirman que su participación directa en el conflicto es totalmente voluntaria. Esta voluntariedad puede explicarse fácilmente si tenemos en cuenta que, durante la guerra, la mayoría de los/as niños/as pierden a sus familias, sus amigos/as y cualquier otra estructura de apoyo social y, en consecuencia, pierden todos los recursos que tenían hasta entonces para cubrir sus necesidades, quedando completamente desprotegidos ante la violencia externa. En estas condiciones, las opciones disponibles para actuar y vivir con libertad se encuentran muy limitadas, por lo que los/as menores se ven empujados a asumir un rol que, aunque no les corresponde, les permite sobrevivir.

Como ya se ha mencionado, el caso de estos/as niños/as entraña una especial complejidad, ya que se trata de menores que, al mismo tiempo, sufren la violencia de la guerra y también la ejercen. Las agresiones físicas, las ejecuciones, las violaciones, los bombardeos, los secuestros de otros/as niños o las torturas continuas son algunas de las formas en las que la extrema violencia se convierte en el día a día de los niños soldado. Lira, una ex niña soldado raptada por el LRA en Uganda, declaraba lo siguiente en una entrevista:

“Me vi obligada a matar a unas veinte personas. Había una chica con la que vine desde la misma aldea y me forzaron a matarla. Era muy difícil para mí negarme a hacerlo, porque cuando te niegas, te matan. Así que lo haces para protegerte a ti misma.”

En cuanto a las niñas soldado, además, suelen ser también asignadas como esposas forzosas de líderes y comandantes y, consecuentemente, sometidas a abusos sexuales continuados. La propia Lira es un ejemplo de la situación que tantas niñas aún siguen viviendo:

“Me entregaron pronto a un comandante. Tenía 45 años y ya empezaba a tener canas. (…) Me quedé embarazada con sólo 15 años.”

Tanto perpetrar como ser testigo de tales atrocidades causa irremediablemente un impacto muy profundo y perjudicial en los/as niños/as, más aún que si se tratara de adultos. En este sentido, las experiencias vividas por los niños soldado provocan graves consecuencias y secuelas en estos/as menores, tanto físicas como psicológicas, y tanto a nivel individual o personal como familiar y social, a las que deberán hacer frente durante el resto de sus vidas.

En relación con las secuelas psicológicas, cabe destacar el riesgo a sufrir enfermedades mentales como el Trastorno de Estrés Postraumático, debido a la exposición prolongada a la violencia que viven estos/as niños/as; un 98% de los niños soldado ugandeses rescatados muestran síntomas de este trastorno. Asimismo, es habitual que se den problemas emocionales relacionados con la construcción del autoconcepto y de la identidad, así como con el establecimiento de relaciones de apego, ya que estos procesos de aprendizaje y desarrollo que han de tener lugar en determinadas edades críticas, en su caso, han sido imposibilitados.

Por otro lado, no podemos olvidar que el cerebro infantil se encuentra aún en proceso de maduración, por lo que los daños físicos y psíquicos que sufren estos/as niños/as pueden causar alteraciones a nivel neurológico para toda la vida.

Por último, muchos/as de estos/as niños/as han de hacer frente al rechazo de la sociedad e incluso de sus propias familias al volver a su contexto previo a la guerra. Toda la población civil sufre los efectos del conflicto bélico, en muchas ocasiones, provocados por ambos bandos, lo que hace que la reconciliación sea aún más complicada y el odio hacia los ex niños soldado suele persistir incluso una vez terminado dicho conflicto. Por ello, es frecuente que las comunidades de pertenencia de los/as menores los rechacen, forzándolos/as a vivir marginados/as en el ostracismo y el aislamiento, así como a re-victimizarlos/as y ser acusados/as cada vez que tenga lugar algún incidente delictivo de cualquier tipo.

El complicado proceso de recuperación y reinserción en la sociedad

Por todo lo expuesto, una vez que los niños soldado consiguen escapar o son rescatados, la mayoría de ellos/as se encuentran solos/as, sin familia, sumidos en la más absoluta pobreza, rechazados por sus comunidades y con una urgente necesidad de ayuda médica y psicológica. De este modo, estos/as menores suelen carecer de los recursos y/o el apoyo social necesario, por lo que su recuperación y reintegración en la sociedad se convierte en una tarea particularmente complicada.

No obstante, desde hace algunos años se está trabajando en diferentes acciones y proyectos para conseguir una adecuada adaptación y reinserción de estos/as menores, como por ejemplo los programas de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) o los Centros o Unidades de Cuidado Intermedio (ICC). El primero de ellos tiene como objetivo, como su propio nombre indica, el desarme y la disolución de los grupos armados, así como la propia reinserción de los/as excombatientes en la sociedad de manera sistematizada. Por su parte, en los ICC, los/as niños/as tienen la oportunidad de recibir rehabilitación y apoyo sanitario intensivo, educación no formal, terapia individual y grupal y preparación para poder volver a sus familias y comunidades de pertenencia de manera óptima y satisfactoria.

Recuperación de los niños soldado en Uganda. Fotografías de Chris Steele-Perkins, 1997. | © Magnum Photos.
Fotografías de Chris Steele-Perkins, en Uganda, 1997: A la izquierda, niños soldado rescatados del LRA aprenden costura y confección; a la derecha, un chico con discapacidad, causada por la violencia sufrida durante su cautiverio con el LRA, recibe orientación y terapia en el World Vision Trauma Centre. | © Magnum Photos.

Asimismo, también se han empezado a desarrollar algunos programas de sensibilización dirigida a la población general, cuya finalidad principal es la de facilitar la acogida por parte de estas familias y comunidades mencionadas, haciéndoles tomar conciencia de la difícil situación que viven los niños soldado, tanto durante su cautiverio como después de él, así como enfatizar la idea de que estos/as menores son forzados a perpetrar actos de violencia. Este tipo de programas son de especial importancia para conseguir la completa reconciliación, porque los niños soldado no dejan de ser, al fin y al cabo, niños/as, víctimas inocentes de la violencia y el conflicto.

Referencias

Betancourt, T. S., Borisova, I. I., de la Soudière, M. y Williamson, J. (2011). Sierra Leone’s Child Soldiers: War Exposures and Mental Health Problems by Gender. Journal of Adolescent Health, 49, 21-28.
Glazer, I. M. (2006). Armies of the Young: Child Soldiers in War and Terrorism. Anthropological Quarterly, 79, 373-384.
Gregory, J., & Embrey, D. G. (2009). Reducing the Effects of Profound Catastrophic Trauma for Former Child Soldiers: Companion Recovery Model. Traumatology, 15, 52-62.
Klasen, F., Oettingen, G. Daniels, J., Post, M., Hoyer, C., & Adam, H. (2010). Posttraumatic Resilience in Former Ugandan Child Soldiers. Child Development, 81, 1096-1113.
Korbin, J. E. (2003). Children, Childhoods, and Violence. Annual Review of Anthropology, 32, 431-446.
Shakya, A. (2011). Experiences of Children in Armed Conflict in Nepal. Children and Youth Services Review, 33, 557-563.
Vindevogel, S., Coppens, K., Derluyn, I., De Schryver, M., Loots, G. y Broekaert, E. (2011). Forced Conscription of Children during Armed Conflict: Experiences of Former Child Soldiers in Northern Uganda. Child Abuse & Neglect, 35, 551-562.

Julia Torrente

Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla, erasmus en la Universiteit Utrecht y Máster de Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa por la Universidad de Granada. | Contacto: juliatormor@elbauldelapsique.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.