No es país para violetas: la homosexualidad

No es país para violetas: La homosexualidad durante el Franquismo

“No Es País Para Violetas: Tratamientos de la Homosexualidad durante la Dictadura Franquista (1939-1975)” es un trabajo llevado a cabo por Luis Cruzado, Mercedes García, David Maraver, Sara Molina, Laura Sánchez, Gabriel Ruiz y Natividad Sánchez, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. Este trabajo forma parte del XXIX Symposium de la Sociedad Española de Historia de la Psicología (SEHP), celebrado en la Universidad Portucalense (Oporto, Portugal) del 4 al 6 de mayo de 2016.

El Baúl de la Psique tiene la suerte de poder ofrecéroslo en colaboración con nuestros compañeros de Psicomemorias.

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Durante el régimen franquista en España aumentó la discriminación y la persecución de los homosexuales al ser considerados peligrosos y de escasa moral. Así lo demuestran los términos peyorativos utilizados para referirse a ellos: invertidos, violetas, degenerados, personas con instinto retorcido, sujetos inmorales, enfermos o desviados. También se entendió como un pecado, dada la estrecha relación entre la Iglesia Católica y el Régimen, quienes transmitieron esta concepción situando a la familia tradicional como el único ideal.

Desde posiciones más científicas, la homosexualidad también fue contemplada como una enfermedad y, por lo tanto, susceptible de tratamiento.

CONCEPTUALIZACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

En cuanto al ámbito legislativo, la Ley de Vagos y Maleantes de 1933 se modificó en 1954 para incluir a los homosexuales, por lo que se convirtieron en delincuentes que había que internar en establecimientos penitenciarios. Más tarde, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970, derogada en 1978, sumó al internamiento, el propósito de “tratar” y “curar” a los homosexuales.

También se planteaban marcadas diferencias entre mujeres y hombres. La homosexualidad masculina fue perseguida duramente, mientras que el Régimen asumía que la mujer carecía de iniciativa sexual al margen del hombre, por lo que el lesbianismo fue simplemente invisible.

En cuanto, a las posturas más académicas y científicas, éstas se posicionaron en dos grupos: por una parte, estaban aquellos que creían que era determinada por factores biológicos como, por ejemplo, las alteraciones cromosómicas; y por otro lado, los que contemplaban que se debía a una alteración psicológica y probablemente adquirida en la vida de la persona, por ejemplo, mediante un mal aprendizaje de los valores y normas sociales.

DIAGNÓSTICO Y CLASIFICACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

Tal y como ocurría en otros países, durante el franquismo la homosexualidad era considerada una enfermedad que se diagnosticaba como una más de las “desviaciones sexuales” (las cuales estaban incluidas en manuales diagnósticos como la CIE y el DSM, hasta 1990 y 1973, respectivamente). Aquí es de donde proviene el término “desviados” que utilizaba, entre otros, el psiquiatra Juan José López Ibor (1908-1991). Se pensaba que eran personas cuya orientación sexual debía ser modificada, ya que al transgredir la norma sexual, eran potencialmente peligrosas.

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Juan José López Ibor (Fuente: Biografías y Vidas).

Probablemente el sistema diagnóstico más extendido fue el propuesto por el Dr. Valentín Pérez Argilés (1907-1988), en torno a tres tipos de criterios basados en:

  • Examen morfológico: se examinaba el cuerpo de la persona y se analizaban ocho factores como, por ejemplo, la distribución del vello y la grasa por el cuerpo.
  • Examen endocrinológico: se determinaba el nivel de hormonas de uno y otro sexo.
  • Estudio genético: se observaba la presencia o ausencia de “un corpúsculo de cromatina de significación sexual”. Esto es lo que se llama “el sexo cromático” y se encuentra presente en las mujeres y ausente en hombres “sanos”.

Una vez diagnosticada la enfermedad, los homosexuales se clasificaban en distintos tipos según su comportamiento:

  • Ocasional activo: viril y masculino.
  • Puro pasivo (congénito): sumiso y delicado, afeminado.
  • Habitual (adquirido): podía ser activo, pasivo o mixto.

PROCEDIMIENTOS TERAPÉUTICOS

Los principales tratamientos aplicados a los homosexuales variaban según los psiquiatras destacados de la época.

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LA CONSTRUCCIÓN “PENAL” DE LA HOMOSEXUALIDAD

Los homosexuales solían ser detenidos de diferentes formas: cuando eran sorprendidos practicando su desviación; ante la denuncia llevada a cabo por un tercero (habitualmente vecinos o familiares); o siendo víctimas de las redadas llevadas a cabo en lugares de conocida “concentración de homosexuales”.

La consecuencia de la detención era el internamiento. También se les podía acusar de escándalo público al atentar contra la “moral sexual pública”, sin necesidad de que el acto fuera públicamente ejecutado o conocido.

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Ficha policial (Fuente: El País). Click en la imagen para ampliar.

LA “PSIQUIATRIZACIÓN” DEL DERECHO

La influencia del discurso contra la homosexualidad se iría haciendo cada vez más evidente a finales de los años 60. Así se crearon galerías separadas sólo para ellos en las principales cárceles provinciales y se establecieron dos cárceles “especializadas” en el tratamiento de homosexuales, una en Huelva (para pasivos) y otra en Badajoz (para activos).

Con el fin de utilizar criterios “científicos” para la clasificación de los presos homosexuales se instauró en Carabanchel el Departamento de Homosexuales de la Central de Observación de Presos a cargo de un médico internista, un psicólogo y un psiquiatra.

En cuanto al tratamiento, la realidad era que la mayor parte de las terapias consistían en realizar trabajos dentro de las instituciones, por tanto, ni en Huelva ni en Badajoz hubo ningún tipo de terapia o educación especial.

¿QUÉ PODEMOS CONCLUIR?

Durante el franquismo se consideró a la homosexualidad una patología que había que aislar y tratar. Esta idea se apoyaba desde diferentes ámbitos: el clínico, que la concebía como enfermedad; la moral católica, que la concebían como un pecado; y la social, que la concebía como un delito.

Así que el franquismo promovió una concepción estricta de los roles de género de acuerdo con el modelo heterosexual y reproductivo, y cualquier desviación de esta norma era percibida como una “peligrosa” amenaza. Esto, sin dejar lugar para el “otro” (anarquista, homosexual, prostituta, rojo…).

PARA SABER MÁS…

Libro: Wilkins, J. (2007). El mar invisible.  Barcelona: Plaza Janés.

Película “Las cosas del querer”. Podéis ver el tráiler aquí.

ALGUNAS REFERENCIAS RELEVANTES

Arnalte, A. (2003). Redada de violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo. Madrid: La Esfera de los Libros.

García, M. (2013). Las purgas silenciadas del franquismo y estalinismo. Revista de Historia Contemporánea, 11, 73-93.

García Valdés, A. (1981). Historia y presente de la homosexualidad. Madrid: AKAL.

Pérez-Sánchez, G. (2004). El franquismo, ¿un régimen homosexual? Revista Orientaciones, 7, 29-48.

El Baúl de la Psique

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One Reply to “No es país para violetas: la homosexualidad”

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