Personas tóxicas: sus tipos

Personas tóxicas

Las personas tóxicas pueden serlo por muchos motivos. Tenemos las que potencian nuestras debilidades, las que nos menosprecian, las chismosas, las envidiosas, las autoritarias… En general, son personas que permanentemente evalúan qué y por qué hemos hecho o dicho algo (o no lo hemos hecho o dicho). Así que nos llenan de cargas y de frustraciones.

Tipos de personas tóxicas

El mete-culpa. “Con todo lo que hice por ti, ¿ahora me pagas así?” – Una madre a su hijo.

La culpa es uno de los sentimientos más negativos que podemos experimentar y, al mismo tiempo, una de las maneras más utilizadas para manipular a los demás.

El envidioso. “Que conste que te lo digo pero sin ninguna intención de desanimarte.” – Un amigo a otro.

La envidia es un sentimiento que implica desear lo que la otra persona tiene junto con la sensación o la creencia de que nunca se va a tener lo que el/la otro/a posee. El envidioso se dedicará a opinar y a juzgar todo lo que el otro/a tiene; esto en lugar de centrarse en alcanzar sus propios sueños, por lo que no sólo afectará a nuestra vida, si no que también terminará afectando a la suya propia.

El descalificador. “¡Excelente trabajo! Lástima que lo entregaste tarde.” – Un jefe a su empleado.

Si alguna vez te has encontrado con una persona que se dedica a descalificar todo aquello que se encuentra a su alrededor, quizás te hayas preguntado por qué hace esto. La causa es que así consigue controlar a los demás mediante el ataque a su autoestima. Es decir, él conseguirá brillar y ser el centro de atención, mientras que tú te sentirás inseguro y desconfiado.

El agresivo verbal. “Vamos estúpido, ¡muévete!” – Un conductor a otro.

Con este tipo de personas, las que utilizan la agresividad verbal con frecuencia, se gasta muchísima energía. ¿Cómo se levantará hoy? ¿Tendremos un día en paz? ¿Estará de buen humor hoy? De manera que nuestro bienestar termina dependiendo de ellas.

El falso. “Mi mujer es maravillosa, estamos muy enamorados” – Un hombre infiel a sus amigos.

Entonces, ¿con quién estamos viviendo realmente? ¿Conocemos, de verdad, a estas personas? ¿Qué podemos esperar de ellos/as?

El psicópata. “Un hombre reacciona brutalmente cuando otro le hace luces con el coche” – Una noticia en el periódico.

Los psicópatas son expertos en mentir, engañar y manipular sin ningún tipo de remordimiento. Esto para finalmente arruinar tu vida o, al menos, intentarlo.

El mediocre. “El 90% de los que fracasan, no han sido derrotados, sino que ellos mismos han renunciado“. Paul Meyer, músico francés.

El temor forma parte de nuestra naturaleza, pero éste no debe paralizarnos, ya que así no alcanzaremos nunca el éxito. De manera que nunca debes guiarte por una persona que ponga en duda tu éxito o tus capacidades, si no que debes guiarte siempre por el deseo de mejora y superación.

El chismoso. “¿Sabes qué? Creo que la chica de la oficina de abajo se trae algo con Manuel. Pero, ella tenía novio, ¿no?” – Un compañero de trabajo a otro.

Los chismes, los cuales pueden parecer inofensivos, han terminado destruyendo familias enteras, han provocado peleas y rivalidades. Así que no te dejes influenciar por ellos ni participes en su difusión.

El jefe autoritario. “Esto es así y si no te gusta, ahí tienes la puerta” – Un jefe a un empleado.

En más ocasiones de las que nos gustaría, nos encontramos con jefes que se sienten con el derecho de usar el autoritarismo, mientras que los empleados obedecen por temor a quedarse sin el puesto de trabajo. Este tipo de líderes lo que buscan es el logro de los objetivos y el beneficio personal, sin importarle su equipo ni el beneficio común. Así que tenemos que aprender a diferenciar entre autoridad y autoritarismo.

El neurótico. “Si no les gusta como soy, cambien ustedes“.

Las personas neuróticas tendrán la constante necesidad de ser queridas y aceptadas, por lo que estarán continuamente llamando la atención. Algunos de los aspectos por los que se caracterizan estas personas es por ser perfeccionistas, conflictivas, agresivas, egoístas, infantiles y manipuladoras. Para ello podrá adoptar dos caminos: la victimización o la exhibición de una falsa vida perfecta.

Personas tóxicas

El manipulador. “¡No te importan mis problemas!” – Una mujer a su pareja.

Los manipuladores suelen buscar las debilidades de los demás o a personas que les cueste decir “no”, todo ello con la intención de conseguir que hagas lo que ellos quieran. El manipulador hará que al principio no te des cuenta de su manipulación, ya que comenzará con palabras seductoras o de reconocimiento hasta llegar a la descalificación, los gritos y los insultos. Poco a poco, conseguirá que intentes conseguir su aprobación, que estés confundido (“¿por qué me pasa esto a mí?“) y que justifiques sus acciones (“lo dijo porque tuvo un mal día“).

El orgulloso. “Espejito, espejito. ¿Hay alguien más bello que yo?“.

Soberbio, vanidoso, arrogante, presumido, engreído… El orgulloso es aquel que tiene un exceso de confianza en sí mismo, para ellos todo lo que hacen es perfecto y nadie puede contradecirlos. Todos tenemos derecho a sentirnos orgullosos de nosotros mismos (incluso, ¡es sano y recomendable!), el problema aparece cuando creemos que esto nos da derecho a pisotear, insultar o descalificar al resto de personas que tenemos alrededor.

El quejoso. “Despiértame a las 8. ¿Para qué me despiertas? ¿No has visto que estaba cómodo?” – Un hombre a su hijo.

Los quejosos siempre encuentran un motivo de queja, incluso antes de preguntar, por lo que son personas muy negativas. Esta queja es un lamento, una demanda, un reproche… Además, suelen tener problemas con muchas personas, pero siendo siempre los otros los culpables.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos con personas tóxicas?

Obviamente, la primera respuesta que se te viene a la cabeza es huir, alejarte de este tipo de personas. Pero tenemos que tener en cuenta que esto no siempre es tan fácil. ¿Qué pasa si es tu jefe? ¿Si es tu compañero de trabajo el que se sienta a diario a tu lado? ¿Si es tu madre o tu hermano?

Algunos consejos son:

  • Marca y defiende tus límites, aprende a decir “no”.
  • Evita contagiarte de sus comportamientos y actitudes.
  • Aprende a ignorar aquellas partes negativas de la conversación e intenta centrarte en las partes positivas y constructivas.
  • Cambia el tema de conversación.

Bibliografía relevante

Stamateas, B. (2011). Gente tóxica. España: Vergara.

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

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