Resiliencia: cómo superar la adversidad

Resiliencia

En nuestra sociedad actual, tenemos una serie de problemas principales que son: la ansiedad y el estrés, la depresión y las adicciones. En esta entrada nos vamos a ocupar de la ansiedad y el estrés y de cómo muchas personas son capaces de convertir situaciones difíciles en oportunidades de crecimiento a través de la resiliencia.

¿En qué consiste la ansiedad y el estrés?

Cuando hablamos de ansiedad, tendemos a pensar en los trastornos de ansiedad, pero tenemos que tener en cuenta que también existe una ansiedad no patológica. Es decir, la ansiedad es una reacción normal que aparece ante situaciones que implican alguna amenaza y, por lo tanto, es una reacción adaptativa que tiene una función defensiva. Lo que ocurre es que, en muchas ocasiones, esta reacción aparece de forma no adaptativa (por ejemplo, de forma desproporcionada, continuada en el tiempo o ante una situación inocua) y, por lo tanto, dando lugar a un trastorno de ansiedad. En cualquiera de los casos, la ansiedad no suele ser una experiencia vivida como positiva por parte de los sujetos.

Con respecto al estrés, éste lo podemos definir como una sensación emocional desagradable debido a que las demandas del ambiente desbordan nuestra capacidad para hacerles frente debido a que no contamos con los recursos suficientes o necesarios.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de mantener el equilibrio a pesar de la adversidad; es decir, que seamos capaces de continuar con nuestra vida cotidiana a pesar de haber vivido una experiencia difícil. La American Psychological Association (APA) nos dice lo siguiente:

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. (…) La investigación ha demostrado que la resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia. Un ejemplo es la respuesta de las personas en los Estados Unidos a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. (…) Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias. (…) La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.

Así que la resiliencia no es una capacidad con la que unos nacen y otros no, como si de un don se tratase. Se trata de una serie de actitudes y acciones que todos/as podemos llevar a cabo. Algunos de los factores más relacionados con la resiliencia son: el cariño y el apoyo familiar y social, la confianza y la seguridad en uno mismo y en los demás, la capacidad para establecer planes y metas realistas, la autoestima, las habilidades para la comunicación y la solución de problemas y el autocontrol.

Resiliencia

Además, la resiliencia la podemos diferenciar de la recuperación ya que ésta implica un retorno gradual a nuestra normalidad; mientras que la resiliencia, como ya dijimos antes, es la capacidad para mantener el equilibrio en nuestro funcionamiento diario.

¿Qué me puede ayudar a ser más resiliente?

De nuevo, según la APA, algunos aspectos que nos ayudarían son los siguientes:

Establecer relaciones. Es importante establecer relaciones positivas con la familia, los amigos y otras personas relevantes de nuestra vida. También aceptar su ayuda cuando nos la ofrezcan y ofrecer nosotros la nuestra. Así que consiste en rechazar la competitividad y optar por la colaboración, creando una red de apoyo social.

Evitar ver los problemas como obstáculos insuperables. Existen ciertos eventos que no los podemos evitar por mucho que lo deseemos, pero sí que podemos cambiar la forma que tenemos de interpretarlos y, sobre todo, de afrontarlos. Es importante tratar de mirar más allá del presente y pensar que, poco a poco, las cosas mejorarán. Mientras tanto, también es importante buscar una forma positiva en la que nos encontremos mejor.

Aceptar que el cambio forma parte de la vida. Esto nos puede ayudar a concentrarnos en las circunstancias que sí se pueden alterar.

Dirigirse hacia las metas. Establecer metas realistas y hacer algo regularmente que nos acerque a ellas, aunque sólo sea un pequeño paso.

Actúa. Actúa de la mejor manera que puedas; es mejor que ignorar los problemas y sólo desear que desaparezcan.

Busca oportunidades para descubrirte a ti mismo. Muchas veces, como resultado de la lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender sobre sí mismas y sentir que han crecido a nivel personal. Por ejemplo, en el manejo de las relaciones personales, sintiéndose menos vulnerables, aumentando su autoestima o con una mayor apreciación de la vida.

Cultiva una visión positiva de ti mismo/a.

Ve las cosas en perspectiva. Es decir, trata de considerar la situación en un contexto más amplio y manteniendo una perspectiva a largo plazo. Evita agrandar el suceso fuera de su proporción.

Nunca pierdas la esperanza. Una visión optimista es muy importante, tratando de visualizar lo que se quiere en vez de preocuparse por lo que se teme.

Cuídate a ti mismo/a. Presta atención a tus necesidades y deseos, interésate por actividades que disfrutes y te relajen, haz ejercicio. En definitiva, cuida de tu cuerpo y de tu mente.

En conclusión, las personas resilientes son aquellas que tienen la capacidad de que su vida no se vea afectada a pesar de haber vivido una situación difícil. Son aquellas que, antes los problemas, no se alejan de ellos, sino que les hacen frente e incluso sienten que las situaciones estresantes son un reto que les puede ayudar a crecer personalmente.

Bibliografía

American Psychological Association (APA) (s.f.). El camino a la resiliencia. Recuperado el 20 de enero de 2018 de la American Psychological Association (APA): https://goo.gl/Su2ifc

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.