El SN, el cerebro y los accidentes cerebrovasculares

El SN, el cerebro y los accidentes cerebrovasculares

Esta entrada va a ser la primera de una serie dedicada a la Neurociencia. En esta primera, vamos a hablar de los accidentes cerebrovasculares; pero, antes que nada, para una mejor comprensión de los temas que tratemos, vamos a conocer el Sistema Nervioso y el cerebro.

Conociendo el Sistema Nervioso y el cerebro

El Sistema Nervioso (SN) está formado por el Sistema Nervioso Central (SNC), compuesto por el cerebro y la médula espinal; y el Sistema Nervioso Periférico (SNP), que consiste en fibras nerviosas que salen hacia los músculos y los receptores sensoriales (ojos, oídos, piel, etc.). Éste se divide a su vez en simpático y parasimpático.

El SN, el cerebro y los accidentes cerebrovasculares
SN = SNC + SNP

En cuanto al cerebro, éste se divide en dos hemisferios (derecho e izquierdo) y en cuatro lóbulos (frontal, parietal, temporal y occipital). Además, también incluye el cerebelo y el tronco del encéfalo.

El SN, el cerebro y los accidentes cerebrovasculares

El hemisferio izquierdo controla la mitad derecha del cuerpo, regula el habla, la capacidad analítica y la escritura, entre otras cosas. Las lesiones en este hemisferio pueden producir trastornos del lenguaje (afasias) y trastornos severos de memoria, motores y del movimiento del lado derecho del cuerpo.

El hemisferio derecho controla la parte izquierda del cuerpo y está relacionado con los procesos de imaginación visual, con la intuición y con la capacidad de procesamiento paralelo. Las lesiones en este hemisferio pueden producir negligencia hemiespacial (ver sólo la mitad de las cosas), desorientación topográfica (dificultad para encontrar los caminos en entornos familiares), déficit visoconstructivos, trastornos emocionales, distractibilidad, trastornos motores y del movimiento del lado izquierdo del cuerpo.

El lóbulo frontal está relacionado con la inteligencia, el control de la conducta y el lenguaje. Con lesiones en esta zona se pierde la capacidad para organizarse, para prever las consecuencias de los actos y para resolver problemas de forma eficaz. La mayoría de los pacientes se vuelven desinhibidos, pudiendo tener problemas sociales e incluso con la justicia. Otros se vuelven apáticos, además de que puede producirse un “aniñamiento” con tendencia al chiste fácil e inoportuno. Por otro lado, las lesiones en el área de Broca producen afasia motora (el paciente entiende lo que oye pero no puede hablar o articular palabras). De esto hablamos en la entrada “El hombre con el cerebro atravesado y el hombre que sólo decía ‘tan tan’“.

El lóbulo parietal está relacionado con el sentido del tacto, el reconocimiento de las diferentes partes del cuerpo, la capacidad para las matemáticas, la orientación temporal y a la detección de la posición de las partes de su cuerpo. Las lesiones en el lóbulo parietal puede conducir a apraxias (pérdida de la capacidad de llevar a cabo movimientos previamente conocidos, a pesar de tener la capacidad física y el deseo de realizarlos), neglect (problemas para reconocer el espacio peripersonal) y a todas aquellas funciones que implican un componente espacial.

El lóbulo temporal está relacionado con la audición, con la memoria y con los sentidos del gusto y del olfato. Las lesiones en el lóbulo temporal pueden producir amnesia anterógrada y retrógrada.

El lóbulo occipital es el que controla la visión. Las lesiones en esta zona pueden producir ceguera cortical, es decir, los pacientes ven pero no saben qué es lo que están viendo, así que puede parecer ciegos aunque en realidad no lo son.

El cerebelo está relacionado con el equilibrio y la regulación del tono muscular, su principal función es la coordinación del movimiento. Las lesiones en el cerebelo pueden producir ataxia (descoordinación en los movimientos), disimetría, alteración del equilibrio, hipotonía, nistagmus (movimiento involuntario, rápido y repetitivo de los ojos), temblor, disdiadococinesia (incapacidad para efectuar movimientos opuestos rápidos y repetidos) y disartria (dificultad para articular sonidos y palabras).

El tronco del encéfalo está relacionado con la audición, el habla, la vigilia, la atención, la coordinación de la mirada y la regulación del sueño. La mayoría de sus funciones son de “soporte vital”, como el corazón, la respiración, la temperatura del cuerpo, la masticación, la deglución y la coordinación de la mirada. De manera que las lesiones en el cerebelo pueden ser catastróficas ya que pueden producir coma, estado vegetativo, estado de mínima respuesta, parálisis en las cuatro extremidades e incluso la muerte.

La médula espinal se encarga de transportar los mensajes entre el encéfalo (cerebro, cerebelo y bulbo raquídeo) y el resto del cuerpo. Esta lesión es la causa más frecuente de discapacidad permanente y muerte. Los síntomas más frecuentes son debilidad muscular, pérdida de los movimientos voluntarios, problemas para respirar, pérdida de la sensibilidad y pérdida del control de la vejiga y el intestino.

El SN, el cerebro y los accidentes cerebrovasculares

Los ventrículos cerebrales son las cuatro cavidades llenas de líquido cefalorraquídeo ubicadas en el cerebro. Cuando se habla de “barrera hematoencefálica” se hace referencia a los tejidos interpuestos entre la sangre y el líquido cefalorraquídeo. Cuando estos orificios se ocluyen o cuando se produce un exceso de líquido, los ventrículos se distienden y se produce lo que se conoce como hidrocefalia. Su obstrucción puede provocar coma, estado vegetativo o estado de mínima respuesta, así que es urgente colocar una válvula para drenar el líquido.

Cerebro
Click en la imagen para ampliar.

Los accidentes cerebrovasculares

Los accidentes cerebrovasculares es a lo que frecuentemente llamamos ictus o derrame cerebral. En España, nos encontramos con unos 125.000 casos al año. Existen principalmente tres tipos de accidentes cerebrovasculares: la trombosis, la embolia (ambas, también llamadas, isquemias cerebrales) y la hemorragia cerebral.

  • Trombosis. Se define como la interrupción del riego sanguíneo debido a un tapón o coágulo hasta el punto de producir trastornos neurológicos. La manifestación de una trombosis puede ser gradual, durando horas e incluso días.
  • Embolia. Es también un trastorno oclusivo que ocurre como consecuencia de que un material extraño es transportado por el sistema arterial y al llegar a un vaso más pequeño obstruye el paso del flujo sanguíneo. El émbolo que circula puede ser una burbuja de aire, un coágulo, grasa, restos de células tumorales, etc. El ataque suele ser repentino.
  • Hemorragia cerebral. Ocurre cuando, por una causa determinada como puede ser la hipertensión, hay una entrada masiva de sangre en el interior del cerebro. Se inician de forma repentina y suelen tener un mal pronóstico, especialmente si el paciente está inconsciente más de 48 horas. El primer síntoma es el dolor de cabeza que puede acompañarse de náuseas, vómitos y vértigo.

Las secuelas

Las secuelas están más o menos establecidas alrededor del cuarto mes tras el accidente. El tiempo de recuperación es variable y no hay periodos fijados; es un proceso gradual que puede ocurrir en semanas, meses o años. La primera fase del tratamiento es médico, pero la parte más importante le corresponde al neuropsicólogo/a: ayudar al paciente a mejorar su postura, sus movimientos, el habla y sus funciones cognitivas.

Por otro lado, nos encontramos con que haber sufrido un accidente cerebrovascular no significa que obligatoriamente tenga que haber otro después. Sin embargo, si no se sigue un estilo de vida saludable (no fumar, no tener sobrepeso, no abusar del alcohol y la sal, seguir una dieta saludable y realizar ejercicio con regularidad) es posible que esto ocurra.

La importancia de la detección precoz

Detectar de forma temprana que se está produciendo un accidente cerebrovascular es muy importante ya que reduce la mortalidad y las secuelas. Es por ello que hay que saber identificar los síntomas para acudir lo antes posible a urgencias. Los signos de alarma son:

  • Pérdida de fuerza en la cara, en el brazo y/o en la pierna de un lado del cuerpo de inicio brusco.
  • Trastornos de la sensibilidad, sensación de “acorchamiento u hormigueo” de la cara, del brazo y/o de la pierna de un lado del cuerpo de inicio brusco.
  • Pérdida súbita de visión, parcial o total, en uno o ambos ojos.
  • Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, lenguaje que nos cuesta articular y ser entendido por quien nos escucha.
  • Dolor de cabeza de inicio súbito, de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
  • Sensación de vértigo intenso, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicadas, si se acompañan de cualquiera de los síntomas descritos con anterioridad.

Desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), advierten de que no hay que quitar importancia a que estos síntomas desaparezcan espontáneamente.

Bibliografía

Barroso, J.M. (2013) [Apuntes]. Neuropsicología. Universidad de Sevilla: Grado en Psicología.

Garrido, C. (2011). Las seis señales de alarma del ictus. Recuperado el 27 de marzo de 2018 del Periódico ABC: https://goo.gl/V8D5Ew

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.