Teorías explicativas de la delincuencia

Teorías explicativas de la delincuencia

La delincuencia es un fenómeno complejo el cual se ha intentado explicar y remediar desde hace siglos. En esta entrada, vamos a hacer un repaso por algunas de las muchas teorías que han intentado dar explicación a la delincuencia, algo que nos sigue persiguiendo y contra lo que se sigue intentando luchar a diario alrededor del mundo.

  • Teorías biológicas

Las teorías de las anomalías físicas: Lombroso y la teoría del delincuente nato

Las teorías de las anomalías físicas se centran en los aspectos biológicos y hereditarios, afirmando que determinadas diferencias anatómicas son indicadores de características delictivas. Aquí destaca la teoría de Cesare Lombroso (1835-1909), la cual está a día de hoy obsoleta al carecer de validez científica. A pesar de esto, Lombroso y su teoría supusieron un hito importante en la historia del estudio de la delincuencia creando la Antropología criminal. Estudió la morfología de 27.000 criminales y otros sujetos que para él era anormales (prostitutas, “tarados”, epilépticos, etc.) y a la conclusión que llegó con ello fue que los delincuentes se caracterizaban por: una fosa occipital hundida, una caja craneana demasiado desarrollada, una frente demasiado huidiza, unas arcadas superciliares demasiado marcadas, así como unos brazos demasiado largos y colgando a lo largo del cuerpo como los monos.

Teorías de la delincuencia: Lombroso

Las teorías de las anomalías somatotípicas: la tipología de Kretschmer

Esta teoría constitucionalista nació de la observación del aspecto físico que Ernst Kretschmer (1888-1964) realizó en hospitales psiquiátricos. Así, elaboró correlaciones entre enfermedad y tipo corporal.

Teorías de la delincuencia: tipología de Kretschmer
Fuente de las imágenes.

El interés por este tipo de teorías y tipologías ha decaído completamente debido a que el interés se pone en aspectos psicológicos, sociales y culturales.

Las teorías genéticas o cromosómicas: Patricia Jacobs y colaboradores

Patricia Jacobs (1934-) y colaboradores encontraron en un hospital de máxima seguridad de Escocia, que los varones encarcelados presentaban más anormalidades cromosomáticas que la población general. Así es que encontraron la trisomía XYY (el síndrome XYY, el súper macho genético o el superhombre). Un patrón con una alta proporción entre los pesos y que correlaciona con gran estatura, baja inteligencia, familiares con enfermedad mental y propensión a la violencia y a la delincuencia. Aún así, estos resultados no tienen relevancia ya que no existen genes específicos que influyan en la criminalidad.

Teorías de la delincuencia: El Arropiero y la trisomía XYY
El español Manuel Delgado Villegas “El Arropiero” (1943-1998), uno de los mayores asesinos del mundo, contaba con la trisomía XYY.
  • Orientaciones psicodinámicas: algunas clasificaciones de los delincuentes

Sigmund Freud (1856-1939) diferenciaba dos tipos de delincuentes:

  • Los delincuentes por sentimientos de culpa: el autor del delito sufría un sentimiento de culpa debido al complejo de Edipo (deseos de matar al padre y de mantener relaciones incestuosas con la madre). Así que los delitos constituyen un alivio para el sujeto atormentado, ya que buscan el castigo propio a través del castigo a los demás.
  • Los delincuentes que no poseen principios morales: lo que les lleva a creer justificada su conducta por su lucha contra la sociedad y no tienen sentimientos de culpa.

Alfred Adler (1870-1937) explica que las desviaciones de conducta son síntomas de un complejo de superioridad, el cual deriva de un sentimiento de inferioridad y lo que se relaciona, a su vez, con el desarrollo en la niñez de un sentimiento de comunidad. Así diferencia entre:

  • Los niños con carácter activo: ansiosos, impacientes, traviesos, con tendencias a la explosión emocional… Conductas que se encuentran en los criminales.
  • Los niños con carácter pasivo: perezosos, dependientes, tímidos, con tendencias a la mentira… Conductas que se encuentran en los neuróticos.
  • Modelos humanistas

Glasser: necesidades y responsabilidad

William Glasser (1925-2013) parte de la idea de que todos los seres humanos tienen dos necesidades básicas: la necesidad de amar y de sentirse amados y la necesidad de sentirse útil. Más tarde, unió estas dos necesidades en una sola: la necesidad de identidad. Partiendo de esto, nos encontramos con un concepto central: la responsabilidad. Aquellos sujetos que satisfacen esta necesidad actúan de forma responsable, mientras que aquellos que no la satisfacen actúan de forma irresponsable. Así nace su Terapia de Realidad, cuyo objetivo es conseguir que los sujetos actúen de forma responsable y satisfagan sus propias necesidades. Con todo esto, Glasser afirmaba que los delincuentes son individuos que actúan de forma irresponsable, ya que la responsabilidad implica la capacidad de satisfacer las necesidades propias sin impedir que otros satisfagan las suyas.

  • Modelos sistémicos

Los modelos sistémicos se centran en el concepto de “sistema”, entendido como un complejo de elementos en interacción donde todo es más que la suma de las partes. Así, los síntomas se consideran expresiones disfuncionales de los sistemas.

La Terapia Multisistémica de Henggeler

La idea central de esta terapia es que para provocar cambios relevantes en las vidas de los delincuentes juveniles hay que intervenir en los tres sistemas más importantes para ellos: la familia, la escuela y el grupo de amigos.

Teorías de la delincuencia: detención por la Policía Nacional

  • Perspectiva psicosociológica: las influencias sociales en la delincuencia

Teoría de la asociación diferencial

La teoría de la asociación diferencial fue desarrollada por Edwin Sutherland (1883-1950). En ella señala que los individuos (sobre todos los jóvenes al encontrarse en pleno desarrollo) manifestarán un tipo de conducta u otra en función de con quién mantengan más relaciones sociales. Así un delincuente lo llegará a ser al mantener más contactos con modelos delictivos que con modelos no delictivos, lo que se debe al aprendizaje por observación y al tipo de conductas que su grupo le refuerza. De manera que la conducta delictiva, como cualquier otra conducta, se aprende socialmente. Así Sutherland descarta que la delincuencia esté relacionada exclusivamente con la inadaptación de las clases bajas y afirma que es el aprendizaje de un sistema de valores que se puede dar en sujetos de cualquier clase social y cultura.

Teorías de las subculturas

El principal representante de estas teorías es Albert K. Cohen (1918-2014). Este autor afirma que una subcultura surge cuando hay personas con problemas de adaptación similares, los cuales no encuentran soluciones institucionalizadas ni grupos de referencia alternativos que proporcionen otro tipo de respuestas. En el caso de la subcultura delincuente, se comparte un sistema de valores y creencias que valora y fomenta la comisión de delitos; incluso confiriendo rango social en función de su comisión. De manera que la delincuencia sería debida a la aceptación de otros sistemas de valores y creencias.

Cohen sostiene que para la predicción de los posibles futuros niños delincuentes, la escuela juega un papel muy importante. En ella encontramos los valores que imperan en la “sociedad mayoritaria”, por lo que el niño de clase baja muestra problemas de adaptación. Es por ello que los niños pueden optar por tres soluciones distintas:

  • El chico del colegio: adopta los valores imperantes aún sabiendo que no tiene los mismos medios para los mismos fines.
  • El chico de la calle: que acepta su pertenencia a la clase baja pero aprovechando las oportunidades. Es el más común.
  • El chico delincuente: rompe con los valores imperantes y ejerce una delincuencia no utilitaria a diferencia de los adultos.

Teoría de la deriva

David Matza (1930-) explica con esta teoría que la causa principal de la delincuencia juvenil es el estado de “deriva” en el que se encuentra el joven al tener que decidir entre las normas sociales y las que van en su propio beneficio. Para este autor el delito no se comete porque el sujeto esté comprometido con lo delictivo, sino por todo lo contrario: el sujeto está comprometido con el orden y sólo cuando consigue neutralizar ese vínculo, pasa a la actividad delictiva. Es por esto que esta teoría también es conocida como la teoría de las técnicas de neutralización, donde está por ejemplo: la negación de la responsabilidad, “estaba borracho” o “no ha sido culpa mía“; o la negación del daño cometido, “la víctima me ha perdonado” o “lo robado no es nada para esa empresa“.

Teorías de la delincuencia: galería de celdas

Teoría del etiquetado social

Se trata de una explicación interaccionista, interacción entre la conducta desviada y la reacción social a la misma. A esta teoría no le interesan las causas de la desviación, sino el proceso de etiquetado del sujeto desviado. Lo que ocurre es que una vez que el sujeto comete un delito por primera vez (delito que puede ser instrumental), es etiquetado socialmente como “desviado”, “delincuente” o “criminal”. Esta etiqueta es interiorizada por el sujeto y esto le lleva a repetir los actos delictivos. La etiqueta es muy difícil de cambiar debido principalmente a dos razones: por la dificultad de que la sociedad los acepte y porque el sujeto ya se percibe como tal.

Teoría del control social

Travis Hirschi (1935-) se ocupa de por qué no delinquimos todo y que es lo que nos lo impide. Para explicar esto se vale de la teoría de los vínculos sociales, la cual señala que la gente respeta la ley cuando tienen vínculos con el orden social, mientras que la delincuencia aparece cuando estos vínculos se debilitan. Estos vínculos son: la sensibilidad a la opinión de los seres queridos, tener trabajo, familia, amigos, creencias favorables hacia los valores establecidos, etc.

Teorías de la delincuencia: juicio

  • Teorías integradoras

Teoría de Farrington

David P. Farrington (1944-) trata de explicar que la delincuencia juvenil surge en la interacción del joven con el ambiente. Esta interacción se divide en cuatro etapas:

  • La etapa de motivación: deseos de bienes materiales, de prestigio social y de búsqueda de excitación.
  • La etapa de satisfacción de los deseos: buscan los métodos para conseguir esos deseos, ya sean legales o ilegales.
  • La etapa de interiorización de creencias y actitudes: el joven interioriza lo que significa infringir las normas.
  • La etapa del proceso de decisión: se hace el análisis del coste-beneficio de la conducta interiorizada.

Bibliografía

Arce, R., Fraga, A. & Novo, M. (2000). Intervención con menores inadaptados. En Psicología jurídica al servicio del menor (33-74). España: Cedecs Editorial.

Aróstegui, J. (2009). La biología humana y la conducta criminal. Quadernos de criminología: revista de criminología y ciencias forenses, 4, 35-42.

Marchiori, H. (2004). Enfoque psicoanalítico de la delincuencia. En Psicología criminal (111-137). España: Pearson Educación.

Matza, D. (2014). Delincuencia y deriva: cómo y por qué algunos jóvenes llegan a quebrantar la ley. Madrid: Salto de página.

Revelles, M. (2016). El delincuente nato de Lombroso. Recuperado el 26 de enero de 2017 de la Universidad de Cádiz: https://ocw.uca.es/pluginfile.php/1469/mod_resource/content/1/El_delincuente_nato.pdf

Serrano, A. (1970). Tipología del delincuente español. En Anuario de derecho penal y ciencias penales (49-66). España: Ministerio de Justicia.

Vázquez, C. (2003). Teorías criminológicas sobre delincuencia juvenil. En Delincuencia juvenil. Consideraciones penales y criminologías (63-119). Madrid: Colex.

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias e investigando en Historia de la Psicología. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

4 comentarios

  1. Manuel Torrente Benitez dice: Responder

    La mayoría de personas en prisión pertenece a clases desfavorecidas (pobres)

    1. Hola, Manuel. Es cierto que la delincuencia siempre se ha relacionado con las clases desfavorecidas, pero tenemos que tener en cuenta que en las últimas décadas la población reclusa española ha pasado a ser mucho más heterogénea, lo que se debe a los cambios que han existido en nuestra sociedad. También es verdad que una de las explicaciones que se le da a la relación “clases social baja-delincuencia” es que la policía realiza una vigilancia mucho más fuerte en barrios marginales que en barrios acomodados debido a la “tradicional” relación de la que hablamos y, por lo tanto, puede existir lo que llaman la “cifra negra” (delitos no descubiertos) con respecto a personas de clase social alta. Así que esto, a su vez, nos lleva a seguir confirmando nuestra estadística de que se cometen más delitos en los barrios marginales. En fin, es un tema más complejo de lo que parece y a día de hoy se sigue indagando (y opinando) sobre él. Creo que incluso puede ser interesante para una entrada. Muchas gracias por tu comentario, Manuel. Un saludo.

      1. Manuel Torrente Benitez dice: Responder

        Hace poco el Presidente del Consejo General del Poder Judicial, puesto ahí a Propuesta del PP, de ideología muy conservadora (quiero decir nada sospechoso de izquierdismo) dijo más o menos literalmente, que las leyes estaban hechas más para condenar a “robagallinas” que a los grandes delincuentes. Lo vemos a diario, estos días por ejemplo la sentencia sobre el decreto de ley de amnistía fiscal. En resumen que las leyes y quienes las promulgan tienen mucho que ver con esto. Ya entiendo que no es psicología, pero algo tiene que ver.

        1. Está claro, Manuel, que quién gobierne afecta. Al igual que la concepción que tengamos de quiénes son los delincuentes, la finalidad que se le dé a las penas… Es por eso que está la teoría de la que hablaba, la “cifra negra” con respecto a delitos cometidos por personas de clase social alta, no porque se haga la vista gorda (ahí no entro) sino por la concepción que tenemos de que el delito, al menos en la mayoría de los casos, es cometido, como dices, por los “robagallinas”. De ahí, que se haga una vigilancia mucho más fuerte sobre ellos y luego los de “cuello blanco” nos cogen las vueltas. En fin, es sólo una teoría. Lo que sí es objetivo es que la población reclusa actual es mucho más heterogénea que la de hace unas décadas: mayor rango de edad, más mujeres, más extranjeros y personas de todas las clases sociales. Ésta sólo es un reflejo de lo que hay fuera, mayor diversidad. ¡Un saludo, Manuel!

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