¿Yanny o Laurel? Tu cerebro decide

¿Yanny o Laurel? Tu cerebro decide

Allá por 2015, internet se revolucionaba con la foto de un vestido de una usuaria de la red social Tumblr: ¿es blanco y dorado o es azul y negro? Cada persona opinaba algo diferente, se acusaba de photoshoppear y manipular la original a los/as que veían algo distinto, se hacían múltiples memes, se creaban campañas con los hashtags #whiteandgold #blueandblack… En definitiva, se creó tal caos virtual que incluso se llegó a dar nombre a lo ocurrido: el Dressgate.

Tres años después, esta vez en Reddit (aunque, más tarde, se haría viral en Twitter), otro usuario nos planteaba un nuevo enigma: en el audio que se muestra a continuación, ¿oís Yanny o Laurel?

La controversia está servida, pero no os preocupéis, la Psicología viene al rescate.

El origen del audio

¿Sois de los que oís Yanny? Pues, aunque os parezca una completa locura, la versión original dice Laurel.

Hemos de reconocer que la primera vez que los miembros del equipo de El Baúl escuchamos este audio, todos, sin lugar a dudas, creímos oír la palabra Yanny. No obstante, al indagar un poco sobre el asunto, descubrimos que la pieza era una versión distorsionada de la que aparece en la web Vocabulary.com, junto con la definición de la palabra Laurel. De hecho, os propongo un ejercicio: escuchad el original y después volved a oír la versión distorsionada: ¿seguís escuchando Yanny o de pronto es Laurel?

Os preguntaréis: ¿tiene truco? ¿son enlaces que llevan a audios diferentes? ¿es un caso de magia negra, quizás? Pues, por mucho que pueda dolerle a los fans de lo paranormal, tenemos que deciros que la ciencia está detrás de todo este misterio.

¿A qué se debe realmente todo este lío?

En realidad, existen diversos factores que intervienen en este fenómeno y que influyen a la hora de escuchar una u otra palabra. No obstante, el “truco” se esconde en dos elementos principales: las frecuencias sonoras y nuestra percepción sensorial (y su posterior interpretación).

Por un lado, el audio contiene información acústica a diferentes frecuencias: si sólo atendemos a las altas frecuencias, oiremos Yanny, mientras que si prestamos atención a las bajas, oiremos Laurel. De hecho, hay quien se ha tomado la molestia de separar ambas frecuencias en dos piezas diferentes para que podamos distinguirlo más fácilmente:

Pero, ¿qué es lo que hace que escuchemos más claramente unas u otras frecuencias? Como ya os podréis imaginar, es nuestro cerebro quien decide. Este audio es lo que se conoce como estímulo perceptivo ambiguo figura ambigua, es decir, que aporta información auditiva con más de un significado, por lo que nuestra mente se ve obligada a simplificar y optar por uno de todos ellos para poder darle sentido. De este modo, el cerebro actúa como un intérprete de la información sensorial que recibimos de la realidad que nos rodea y, por ello, nuestra visión del mundo suele ser menos objetiva de lo que creemos.

En el caso de Yanny/Laurel, puede ocurrir que a veces escuchemos una palabra y, otras veces, la contraria. Esto ocurre porque la ambigüedad es tal que nuestro cerebro no es capaz de ajustarse a una única interpretación definitiva, por lo que unas veces “escogerá” unas claves (las frecuencias altas o bajas) y, más tarde, escogerá otras.

¿Por qué tenemos preferencia por una palabra o la otra?

Ante esta situación ambigua, el cerebro se ayuda no sólo de las claves del propio estímulo sonoro, sino también de otras contextuales que pueden influir en esta preferencia inconsciente en la toma de decisiones.

Una de estas claves puede ser nuestra edad. A medida que nos vamos haciendo mayores, nuestras capacidades auditivas se va deteriorando poco a poco, de manera que dejamos de oír las frecuencias más altas y comenzamos a oír mejor (o, incluso, únicamente) las que son bajas. Por tanto, es más probable que las personas de mayor edad oigan Laurel y aquellas más jóvenes oigan Yanny.

Por otro lado, nuestra cultura y procedencia y, más concretamente, nuestra lengua materna, también ejercen su influencia sobre lo que percibimos. En este sentido, durante los primeros meses de vida, los bebés cuentan con capacidades psicoacústicas muy sensibles que les permiten captar y discrinimar fonemas de cualquier lengua del mundo, pero, en ausencia de experiencias lingüísticas apropiadas (esto es, si no son expuestos a los contrastes fonéticos de esas lenguas), esta habilidad se va perdiendo progresivamente. Por lo tanto, en el caso de los/as que hablamos español, por ejemplo, Laurel posee fonemas propios de la lengua inglesa (su forma fonética es algo así como /ˈlɒrəl/) que no existen en español, por lo que es más probable que nuestro cerebro capte más fácilmente Yanny. De hecho, incluso puede ser que para algunas personas sea completamente imposible oír Laurel. Asimismo, incluso si nuestra lengua materna es el inglés, el resultado de este experimento no será igual para aquellas personas de procedencia británica, estadounidense o australiana.

Finalmente, cabe destacar también como una de las principales influencias los diferentes aspectos relacionados con nuestra experiencia e historia personal. En este sentido, los resultados pueden variar dependiendo de factores como: las veces que oigamos el audio; el dispositivo de sonido que estemos utilizando para ello; si solemos escuchar las palabras YannyLaurel habitualmente –aunque la primera de ellas no exista, quizá conozcamos a alguien a quien sus más allegados llamen así, por ejemplo–; si hemos escuchado la versión original antes; o si, mientras escuchamos el audio, estamos o no viendo las dos palabras por escrito, entre otras muchas posibilidades.

Otros fenómenos perceptivos similares

Tanto el famoso vestido del Dressgate como el caso de Yanny/Laurel son sólo dos ejemplos más de las muchísimas figuras ambiguas que existen y que, muy probablemente, hayáis visto alguna vez: la dama vieja/joven de Boring, el cubo de Necker, el pato-conejo de Jastrow, la figura del esquimal-cara o la famosa copa de Rubin:

Copa o jarrón de Edgar John Rubin (1886 - 1951).
En 1915, Edgar John Rubin (1886-1951) publicaba su obra Figuras Visuales, en las que aparecían diferentes imágenes como esta, que mostraban la ambigüedad existente producida entre figura y fondo: “Cuando dos espacios visuales comparten un borde en común, y uno de ellos es visto como la figura y otro como el fondo, la experiencia visual inmediata se caracteriza por un efecto modelador, el cual surge de ese límite compartido y que distingue a uno de los espacios por encima del otro.”.

También podemos encontrar este tipo de fenómenos perceptivos en el mundo del arte, en obras de autores como M. C. Escher, quien dibujaba escaleras, pájaros y otras figuras imposibles utilizando esta técnica; Giuseppe Arcimboldo, conocido por sus retratos compuestos de frutas, flores y elementos de la naturaleza; o incluso Salvador Dalí, en obras como El Mercado de esclavos con aparición del busto invisible de Voltaire (1940):

Mercado de esclavos con aparición del busto invisible de Voltaire (1940). Pintura de Salvador Dalí (1904-1989).

Entonces, en conclusión, ¿sois más de Yanny o de Laurel?

Referencias

Girgus, J. J., Rock, I. y Egatz, R. (1977). The effect of knowledge of reversibility on the reversibility of ambiguous figures. Perception & Psychophysics, 22, 550-556.
Gopnik, A. y Rosati, A. (2001). Duck or rabbit? Reversing ambiguous figures and understanding ambiguous representations. Developmental Science, 4, 175-183.
Pérez, M. (2004). Desarrollo del lenguaje. En J. Palacios, Á. Marchesi y C. Coll (Eds.), Desarrollo Psicológico y Educación (Vol. 1): Psicología Evolutiva (pp. 227-256). Madrid: Alianza Editorial.
Rubin, E. (1915). Synsoplevede Figurer. Copenhagen: Gyldendal.

Julia Torrente

Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla, erasmus en la Universiteit Utrecht y Máster de Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa por la Universidad de Granada. | Contacto: juliatormor@elbauldelapsique.com

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