Las parafilias y el caso de necrofilia de Carl Tanzler

Las parafilias y el caso de necrofilia de Carl Tanzler

Las parafilias consisten en comportamientos o fantasías sexuales persistentes e intensas en las que la fuente predominante de placer son objetos, situaciones, actividades o individuos atípicos (niños, cadáveres o animales, por ejemplo).

Esto no significa que toda práctica sexual inusual sea una parafilia, además tenemos que tener en cuenta que la concepción cultural también influye. Por ejemplo, hasta mitad del Siglo XX la masturbación y el sexo oral fueron consideradas parafilias. Un ejemplo reciente es el que encontramos en el periódico “El Mundo”, donde se publica una noticia en la que aparece una “nueva tendencia“: el sexo con globos. Según el artículo hay “personas que sienten excitación hinchando un globo o viendo como otra persona juega sobre ellos hasta explotarlos, o no“.

Así que, en la actualidad, una práctica se considera parafílica cuando deja de ser saludable y controlable por el sujeto, pasando a ser una conducta destructiva y enfermiza que le causa al sujeto malestar e incapacidad. También se considera una parafilia cuando le causa daño a otras personas. En resumen, cuando se convierte en un trastorno.

Parafilias

Tipos de parafilias o trastornos parafílicos

Siguiendo el DSM-5, los trastornos parafílicos son:

  • Trastorno de voyeurismo: el sujeto encuentra excitación sexual observando a personas desprevenidas que están desnudas, desnudándose o dedicadas a una actividad sexual.
  • Trastorno de exhibicionismo: el sujeto encuentra excitación sexual al exponer sus genitales a una persona desprevenida y sin su consentimiento.
  • Trastorno de frotteurismo: el sujeto encuentra excitación sexual al friccionarse o al realizar tocamientos a otra persona sin su consentimiento.
  • Trastorno de masoquismo sexual: el sujeto encuentra excitación sexual al ser humillado, golpeado, atado o sometido a cualquier tipo de sufrimiento.
  • Trastorno de sadismo sexual: el sujeto encuentra excitación sexual a través del sufrimiento físico o psicológico de otra persona, puede ser sin consentimiento.
  • Trastorno de pedofilia: el sujeto encuentra excitación sexual con niños/as prepúberes, normalmente menores de 13 años. El sujeto debe tener al menos 16 años y ser al menos 5 años mayor que la víctima.
  • Trastorno de fetichismo: el sujeto encuentra excitación sexual al emplear objetos inanimados o por partes del cuerpo no genitales.
  • Trastorno de travestismo: el sujeto encuentra excitación sexual al travestirse.
  • Otro trastorno parafílico especificado: el sujeto encuentra excitación sexual a través de la escatología telefónica (llamadas telefónicas obscenas), la necrofilia (con cadáveres), la zoofilia (con animales), la coprofilia (con las heces), la clismafilia (con los enemas) o la urofilia (con la orina).

El caso de necrofilia de Carl Tanzler

Carl Tanzler (1877-1952) era un radiólogo alemán que trabajaba en un hospital de Florida (EE.UU.). Allí conoció a una joven cubano-estadounidense que padecía tuberculosis y por la que desarrolló una gran obsesión: María Elena Milagro de Hoyos (1909-1931). Tanzler le confesó su amor a María Elena, le hacía regalos como ropa y joyas, además de, por supuesto, hacer muchos esfuerzos por sanar su enfermedad incluso con tratamientos que no estaban respaldados por la ciencia. No se tiene constancia de que este amor haya sido correspondido.

Cuando María Elena falleció a causa de la enfermedad, Carl pagó su entierro y le construyó un mausoleo que visitaba cada noche. Tal era su obsesión, que dos años después del fallecimiento, desenterró el cuerpo y la llevó a “vivir” con él (dormía, bailaba y mantenía relaciones sexuales con el cadáver). Esto, durante 7 años, hasta que fue descubierto por sus familiares en 1940. Cabe imaginar el estado del cuerpo dos años después del fallecimiento, por lo que Tanzler intentó “adecentarlo” lo máximo posible usando pelucas, ojos de cristal, ropas, rellenos, joyas, perfumes y desinfectantes, entre otras cosas.

Carl Tanzler y María Elena Hoyos
De izq. a dcha.: Carl Tanzler, el cadáver de María Elena cuando fue descubierto por su hermana en 1940 y María Elena en vida.

Finalmente, Carl fue detenido y el cuerpo de María Elena volvió a ser enterrado en el mismo cementerio, pero en una localización desconocida. Por su parte, Carl Tanzler, una vez de nuevo en libertad, fabricó una efigie de tamaño natural de Hoyos con la que vivió hasta su muerte.

Bibliografía

American Psychological Association (APA) (2014). DSM-V. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Washington, DC: American Psychiatric Publishing.

Brown, R.G. (s.f.). Aspectos generales de los trastornos parafílicos. Recuperado en febrero de 2019 de Manuales MSD: https://goo.gl/TAmb7w

Laura Sánchez

Graduada en Psicología y Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, donde fue alumna interna en el Departamento de Psicología Experimental. Opositora al Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. | Contacto: laurasanchez@elbauldelapsique.com

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